martes, 11 de agosto de 2026

Real Feria de Agosto de Málaga (2): Primera novillada sin picadores clasificatoria del XIX Certamen Internacional de Escuelas Taurinas de La Malagueta. Cuando no hay Toro, nada tiene importancia.

 Advierto a todo aquel que lea la siguiente entrada de este modesto blog, pues todo lo que están a punto de leer va a ser un auténtico tostón, tal y como fue esta segunda tarde de toros en La Malagueta. 


Esta novillada sin caballos se me ha hecho larga, infumable, en la que se lidiaban cinco erales de la ganadería malagueña de Reservatauro (de encaste Domecq en la línea de procedencia de Juan Pedro Domecq, situada en la finca "Dehesa Don Bosco" en mi ciudad natal, Ronda, su divisa es de color verde, carece de antigüedad en Madrid, su propietario es Don Rafael Gutiérrez Tejada, y el hierro pertenece a la Asociación de Ganaderías de Lidia). Para el que no lo sepa, esta ganadería fue fundada por el matador de toros retirado rondeño Rafael Tejada Gutiérrez con el fin de dar a conocer cómo es una ganadería de bravo al turista que se acerca a Ronda, mi ciudad, cuna del toreo a pie tal y como lo conocemos hoy en día y ciudad natal de grandes matadores de toros como Pedro Romero, Cayetano Ordóñez "Niño de la Palma", o Antonio Ordóñez Araujo. Mi padre siempre me ha dicho respecto a esta ganadería que es un "zoológico de toros bravos" de forma despectiva, pues el único fin de esta ganadería es eso, criar toros  de lidia para mostrarlos al turista extranjero y sacar tajada de ello, no para llevarlos a una plaza de toros, pese a que este hierro lidie al año alguna que otra clase práctica o novillada sin picadores. Los cinco erales fueron impresentables (parecían que iban a un matadero en vez de a un ruedo) para lo que es una plaza de primera como La Malagueta, nobles llegando a ser bobalicones y descastados, y sin ningún tipo de casta y de fuerza, doblando todos las manos en muy repetidas ocasiones. El sobrero que ha salido del hierro de Aquilino Fraile al menos tuvo una mejor presentación y algo más de fuerza, pero por el resto igual que la patética novillada sin caballos de hoy.





Los cinco jóvenes novilleros que han participado en esta primera clasificatoria han sido: Alejandro Brescia (alumno de la Escuela de Tauromaquia de la Diputación de Málaga), Sergio Valderrama (alumno de la Escuela Taurina de Antequera), Blas Márquez (alumno de la Escuela Taurina de Linares), Pablo Fernández ( alumno de la Escuela Taurina de Motril) y Alonso Mateo (alumno de la Escuela Taurina de Aguascalientes). En líneas generales, los novilleros han venido con ganas al certamen, pero están la mayoría bastante verdes, algo que se ha podido comprobar a la perfección en los trasteos de muleta y a la hora de entrar a matar.




La Plaza de Toros de La Malagueta registró al menos más de media entrada al comenzar el festejo, con los tendidos de sombra abarrotados. A lo largo de la novillada, muchos espectadores han ocupado las localidades de los tendidos de sol. El público, al igual que vi ayer en la final del Circuito de Novilladas de Andalucía, muy benevolente con los espadas y muy triunfalista, pidiendo con fervor la casquería cuando la mayoría de novilleros mataron rematadamente mal, que bueno, aún son novilleros sin caballos y tienen aún bastante tiempo para mejorar.


-Alejandro Brescia (de turquesa y plata): Es natural de Málaga, y alumno de la Escuela de Tauromaquia de la Diputación de Málaga. Es su primer paseíllo en la Plaza de Toros de La Malagueta.

Lidió un eral negro de pintas y con un crotal en la oreja derecha que tuvo que ser devuelto a corrales debido a que se partió un pitón tras el tercio de banderillas.





Con el devuelto, el malagueño lo recibió bastante bien con el capote, dejando varias verónicas bien trazadas mientras el de Reservatauro humillaba de forma bobalicona. Luego salió a realizar un quite por tafalleras bastante bien trazado.












 En banderillas, puso un buen par al cuarteo Agustín Núñez, de nazareno y azabache, aunque el resto de la tarde estuvo muy dispar a la hora de colocar los palitroques, colocando en ciertas ocasiones pares de banderillas muy traseros, e incluso dejando una banderilla muy baja que podría haber producido una lesión grave al tercer eral de la novillada.





Al cambiar el tercio, el eral se partió el pitón izquierdo al rematar en los burladeros. Alejandro Brescia intentó hacerle faena de muleta, lo cual es muy vergonzoso y patético ante un animal con las defensas destrozadas, pero rápidamente el presidente ordenó la devolución a corrales del novillo de Reservatauro.







Salió entonces un eral de la ganadería sevillana de Aquilino Fraile, un castaño bocidorado de pintas con mucha más seriedad y trapío que la ternerita bobalicona que había sido devuelta previamente a toriles. Y además, sin crotales, como se deben presentar a las reses.


Lo recibió también a la verónica, trazando unas cuantas verónicas bastante bien mientras el eral de Aquilino Fraile ya mostraba que tampoco tenía casta como el resto de la novillada titular.




En banderillas, cabe destacar la brega ejecutada por Eloy Cañete "Moreno de Ronda", de gris plomo y azabache, el cual también estuvo muy aseado con los garapullos al igual que la tarde en la que estuve en Villaluenga del Rosario el pasado julio.




En la muleta, Alejandro Brescia comenzó con un inicio al estilo de Roca Rey, es decir, poniéndose a realizar muletazos de rodillas para luego levantarse y rematar con pases de pecho. Luego dejó varias tandas tanto con la mano izquierda como con la derecha bastante sosas para mi gusto mientras el eral de Aquilino Fraile doblaba las manos y berreaba, y se llevó un percance sin consecuencias cuando en una tanda se colocó bastante mal y el sobrero le dio una voltereta sin rasguños algunos. Remató con las ya sobreexplotadas manoletinas, tan utilizadas de forma excesiva por los novilleros.














  A la hora de entrar a matar, dejó una estocada delantera algo desprendida. Cortó una oreja muy generosa, pero en este caso a mí no me molestó, pues al menos el novillero malagueño entró a matar mil veces mejor que Julio Norte, Manuel Quintana y Dennis Martín el domingo con la novillada picada de Antonio López Gibaja. Disculpen si la fotografía de la estocada ha salido bastante borrosa.




-Sergio Valderrama (de purísima y oro): Es alumno de la Escuela Taurina de Antequera. Realizaba su segundo paseíllo en La Malagueta.

El eral que le correspondió fue este negro de pintas bastante justo de presentación. Hoy no traigo ni el número ni el peso de las reses del festejo, pues la transparencia en cuanto al orden de lidia y las cuadrillas de los espadas en este tipo de festejos es nula, y es vergonzoso que no haya ningún tipo de transparencia tanto de la empresa como de la propietaria del coso, siendo Tauroemoción y la Diputación de Málaga, respectivamente.







Buen recibo de capote de parte del antequerano, mientras que el eral de Reservatauro se comportaba como un carretón para entrenar desde el primer minuto de la lidia, es decir, no se comía ni el pasto de la Dehesa Don Bosco.



En banderillas, la cuadrilla cumplió sin más. En la faena de muleta, Sergio Valderrama realizó un trasteo con muchos tiempos muertos, sin transmisión alguna, colocándose fatal para citar con la muleta, y llevándose una voltereta bastante fea aunque sin lesiones aparentes. El eral no tuvo ninguna fuerza y embestía como una ternerita. Por cierto, la mayoría de novilleros sin caballos realizan trasteos largos, muy largos, que incluso les suenan varios avisos. Otra consecuencia más de los muchos errores que suelen cometer las Escuelas Taurinas a la hora de entrenar y enseñar a torear a jóvenes toreros.







     





En la suerte suprema, el novillero antequerano pinchó a más no poder, para luego dejar una estocada muy trasera y atravesada y después tuvo que  tomar el descabello, con el que estuvo muy desacertado. No voy a decir el número exacto de pinchazos y descabellos porque he perdido la cuenta mientras me aburría por completo por los patéticos y dóciles erales de Reservatauro.







 


 -Blas Márquez (de azul y oro): Es oriundo de Almería y su padre es el banderillero Blas Márquez Gómez. No obstante, es alumno de la Escuela Taurina de Linares. Este es su primer paseíllo en La Malagueta.


Lidió a este eral colorado ojo de perdiz bocidorado de pintas del hierro de Reservatauro, también acrotalado.




El almeriense lo recibió con verónicas y chicuelinas para finalmente rematar el recibo con el capote con una revolera. El eral embistió con la nobleza bobalicona del resto de la novillada, y no tuvo ni casta ni fuerza. 




En banderillas, Moreno de Ronda dejó un buen par al cuarteo, mientras que Agustín Núñez la marró con los rehiletes, cayendo una banderilla muy baja y que podría haber afectado y bastante al ya debilucho eral.



Durante la faena de muleta, Blas Márquez mostró que tenía ganas de torear, haciendo una faena variada con molinetes, de rodillas, y con varias tandas al natural muy bien realizadas aunque con ciertos errores todavía. No obstante, no me transmitió nada pese a su capacidad técnica debido a la falta de casta y fuerza del eral, que dobló las manos en numerosas ocasiones.




   A la hora de entrar a matar, dos pinchazos en suerte contraria, y tras perfilarse en suerte natural dejó una estocada atravesada y tuvo que descabellar en cuatro ocasiones, sonándole dos avisos.












     -Pablo Fernández (de verde botella y plata): Es alumno de la           Escuela Taurina de Motril y también realizaba su primer paseíllo en    el coso del Paseo de Reding.

Le correspondió un eral de Reservatauro negro de pintas, y con otro crotal en la oreja derecha. Los erales parecían más bien criados en una ganadería cárnica que en una ganadería de bravo.



       El granadino estuvo muy solvente con el capote, recibiéndolo con varias verónicas muy bien trazadas que remató con una larga cambiada de rodillas, para luego ejecutar una tanda de chicuelinas que remató con una media verónica. El eral fue noble y humillador, y por lo tanto, igual de bobalicón, descastado y falto de fuerzas que los otros novillos, es decir, una babosa que no se comía a nadie.




















           En banderillas, el chaval se dispuso a colocar los garapullos, aunque con más ganas que precisión y exactitud, pues el segundo par lo puso en el lomo. Aquí tengo que aplaudir a los mediocres televisivos de 101 Televisión-conformado por Daniel Herrera y Antonio Lozano- pues denunciaron lo que puede ocurrir si se ejecuta un puyazo trasero en varas o cuando se coloca un par de banderillas también trasero, lo que puede generar lesiones que son muy inconvenientes para la lidia. Por el resto, los televisivos fueron muy triunfalistas, especialmente el  matador de toros jerezano Antonio Lozano.













  En la muleta, el granadino hizo un trasteo muy largo, excesivamente largo. Echo de menos cuando las faenas de muleta consistían en tres tandas al natural bien hechas para luego entrar a matar, pues más vale mostrar el toreo natural y hacerlo bien en pocas tandas en vez de pegar pases que mayoritariamente son insulsos en tandas larguísimas. También fue muy temerario a la hora de ejecutar molinetes de rodillas, pues casi fue volteado por el eral, aunque claro, no tendría consecuencias el percance por el afeitado que mostraban las reses en los pitones, que parecía que se iban a lidiar para lidia a caballo en vez de lidia a pie.




  


             

      A la hora de entrar a matar, dejó un bajonazo y tuvo que descabellar, tuviendo que rematar con el verduguillo en siete ocasiones. Le sonaron dos avisos. El punto fuerte de estos chavales es el toreo de capa, pero la mayor flaqueza que tienen son los trasteos de muleta largos e insulsos y la mala colocación y ejecución de la suerte suprema.



      -Alonso Mateo (de blanco y azabache): Es alumno de la Escuela        Taurina de Aguascalientes. El mexicano también hace su primer           paseíllo en La Malagueta.

  Lidió a este eral de Reservatauro negro de pintas y con crotal incluido, y se comportó también como una ternerita bobalicona y descastada al igual que el resto de la lamentable novillada del hierro rondeño.
 

 El de Aguascalientes estuvo también muy solido con el capote, dejando suertes muy variadas, desde las verónicas hasta algunas de las suertes de capote más famosas del antiguo Virreinato de Nueva España como las lopecinas y las zapopinas.









En banderillas, Moreno de Ronda dejó otro par de rehiletes cuarteando en la cara. Así se hacen las cosas.



En la faena de muleta, el mexicano no me transmitió nada, y ejecutó otro trasteo largo y soporífero con ningún pase bueno, y colocándose erróneamente en suerte a la hora de citar.


Y ya en la suerte suprema, dejó una estocada muy caída y muy desprendida, teniendo que tomar el verduguillo, con el que ejecutó un sainete tras descabellar sin éxito más de diez veces. Dada la extrema duración de la faena y el sainete a la hora de entrar a matar, sonaron los tres avisos, y el eral de Reservatauro volvió vivo al corral, saliendo los cabestros. 












En definitiva, estos cinco chavales tienen mucho que mejorar, pues aún tienen tiempo porque cuando ya debuten con caballos los errores en la lidia no se van a perdonar. Lo peor del festejo fue, como ya dije, los erales de Reservatauro con su penosa presentación y comportamiento. Un Toro de Lidia, dé igual su edad ya sea un eral o un cinqueño, ha de imponer miedo, respeto y exigencia cuando es lidiado, y cuando la res que se lidia da más pena que seriedad, por mal camino va el ganadero. Esta ganadería debería haber llevado a esos cinco erales para el matadero con esos crotales, pues fueron impropios para lo que es una plaza de toros de primera categoría. También crítico al público de clavel que habita en los tendidos de La Malagueta, pidiendo sin cesar casquería aunque se haya matado rematadamente mal durante toda la novillada. Menos mal que el palco ha tenido bastantes luces y no se ha dignado en regalar tan fácilmente las oreja aunque este festejo sea una novillada sin caballos en clase práctica. Por lo menos, pude disfrutar del buen toreo de capa de los chavales-que es lo mejor que saben hacer-, la estocada contraria de Alejandro Brescia al primero, y el buen trabajo en la lidia y con las banderillas de Moreno de Ronda. Todo lo demás, no tuvo importancia porque cuando no hay Toro, nada de lo que se hace en el ruedo tiene valor o mérito. 


Ya para acabar, mucha fuerza toda Colombia tras el severo y devastador terremoto de 7.4 de magnitud que ha sufrido ayer y que ha afectado a muchísimas ciudades del oeste del país hispanoamericano, como Cali, Manizales o Pereira. 


Saludos cordiales desde Ronda, escribe Raúl. Y como decía el célebre ganadero Don Victorino Martín Andrés:
"Si se cae el Toro, se cae la Fiesta".









      

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