Continúa el XIX Certamen Internacional de Escuelas Taurinas de La Malagueta con su segunda semifinal o clase clasificatoria, de la cual he salido más contento que la anterior clasificatoria, que fue un verdadero despropósito ganadero y con unos espadas muy verdes que la marraron a la hora de entrar a matar (https://httpsvaloryaltoro.blogspot.com/2026/08/real-feria-de-agosto-de-malaga-2.html).
En esta tarde, he podido ver un mejor nivel en cuanto a los cinco novilleros que han participado en esta clase práctica, siendo estos jóvenes el ecuatoriano José Tomás Arias Samper (alumno del CITAR o Centro Internacional de Tauromaquia y Alto Rendimiento), el malagueño Antonio Arias (de la Escuela de Tauromaquia de la Diputación de Málaga), el valenciano Hugo Masiá (de la Escuela Taurina de Valencia), el castellonense Abel Rodríguez (de la Escuela Taurina de la Diputación de Castellón) y el madrileño César de Juste (de la Escuela Taurina José Cubero "Yiyo" de Madrid). Se han lidiado cinco erales del hierro gaditano de Marcos Núñez (de encaste Núñez, ubicada en las fincas gaditanas de "El Rincón" en Los Barrios, "Montebajo" en Alcalá de los Gazules y "El Cermeño" en Medina Sidonia, su divisa es grana, oro, verde y negra, carece de antigüedad en Madrid, su representante es Don Marcos Núñez Coronel, y el hierro pertenece a la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia). La novillada estuvo bien presentada para una plaza de primera como lo es La Malagueta, tuvo un comportamiento tanto noble como humillador aunque también soso y abanto en general, y también se caracterizó por su falta de fuerza, aunque algunos de los erales lidiados no abrieron la boca durante la lidia.

La Plaza de Toros de La Malagueta registró al igual que el lunes más de media entrada nada más comenzar el festejo, con los tendidos de sombra completamente abarrotados, para luego ver cómo en el desarrollo del festejo los tendidos de sol comenzarían a ser ocupados mientras el Sol ya se ponía en el coso del Paseo de Reding. La afición malagueña estuvo igual de benevolente que en las tardes previamente comentadas.
-Arias Samper (de purísima y oro): Como ya he comentado, es ecuatoriano y es alumno del CITAR. Hacía su primer paseíllo en La Malagueta.
El eral que le correspondió fue este negro de pintas, cuyo comportamiento fue noble y humillador y a la vez flojo y falto de fuerza.
El ecuatoriano lo recibió en el platillo, dejando varios faroles de rodillas en los que casi sufre un percance. Ya en pie, ejecutó para rematar el recibo varias verónicas con una media verónica, para luego en un quite realizar una tanda por gaoneras.
En banderillas, se dispuso a colocar los garapullos, aunque con más ganas y valor que precisión, aunque dejó un buen par cuarteando en la cara, siendo este el primero.
En la muleta, Arias Samper realizó una faena con bastantes altibajos, lo que es normal en los novilleros sin caballos que aún están aprendiendo (en teoría) el oficio. Dejó algunos molinetes que me gustaron, pero por lo demás, no llegó a llamarme la atención el ecuatoriano en su trasteo de muleta.
A la hora de entrar a matar, dejó una estocada delantera algo desprendida. Oreja muy generosa al ecuatoriano, aunque realmente no me molestó.
-Antonio Arias (de malva y oro): Es alumno de la Escuela de Tauromaquia de la Diputación de Málaga y realizaba su segundo paseíllo en La Malagueta, pues participó el pasado año en este certamen.
El eral que le tocó lidiar era otro negro de pintas con nobleza pero a la vez descastado y falto de fuerza.
El de Málaga lo recibió de rodillas con un farol para luego torear a la verónica con el capote mientras el eral de Marcos Núñez humillaba de lujo en el capote del malagueño.
En banderillas, cabe destacar la buena brega con el capote que realizó Moreno de Ronda, de verde botella y azabache, cumpliendo y demostrando ser un banderillero con mucho oficio en cada tarde en la que actúa.
En la muleta, el malagueño mostró tener ganas, aunque su trasteo de muleta tampoco resaltó debido a la falta completa de fuerza del descastado y noblón eral, que doblaba las manos sin cesar.
En la suerte suprema, dejó una estocada contraria entera, por lo que el público verbenero de La Malagueta le pidió al instante una oreja bastante barata, aunque tampoco fue para mí de gran molestia.
-Hugo Masiá (de rosa palo y oro): Es alumno de la Escuela Taurina de Valencia y hacía su primer paseíllo en el coso del Paseo de Reding.
El eral que lidió era un negro mulato chorreado de pintas, de un comportamiento también noblón pero al menos mantuvo la boca cerrada en toda la lidia.
Lo recibió en la puerta de toriles con una larga cambiada de rodillas para luego continuar ya de pie a la verónica. El eral de Marcos Núñez no se comía a nadie y fue noblón a más no poder.
En banderillas, el valenciano tomó los rehiletes, siempre ejecutando los pares a la moviola, para luego cuartear en la cara en cada par de banderillas, al igual que célebres espadas levantinos como Vicente Ruiz "El Soro" o Luis Francisco Esplá.
En la muleta, el valenciano ejecutó una faena bastante dispar de calidad y con numerosos altibajos, con algunos muletazos sueltos buenos. Por lo demás, el eral de Marcos Núñez fue un borrego completo.
A la hora de entrar a matar, dejó una estocada completa y en las agujas del eral, donde siempre se ha de colocar el estoque de matar. El valenciano logró cortar dos orejas muy generosas, intensificando así el festival desmesurado de casquería, que es la afición de muchos de los que se sientan en los tendidos, ya que muchos integrantes del público de aluvión desconocen al completo sobre cómo se han de hacer bien las lidias, el comportamiento de las reses, y lo que es torear y destorear.
-Abel Rodríguez (de burdeos y oro): Es alumno de la Escuela Taurina de la Diputación de Castellón, y realizaba también su primer paseíllo en Málaga.
Su eral correspondiente era este negro de pintas.
Lo recibió a portagayola también con una larga cambiada para luego ya de pie veroniquearlo, y a posteriori, ejecutó una buena serie de tafalleras a la hora de replicar un quite realizado por César de Juste.
En banderillas, Moreno de Ronda colocó un excelente par de rehiletes cuarteando en la cara, y arriesgando sus genitales a una cornada que podría haberle propiciado el eral de Marcos Núñez.
En la muleta, lo que más disfruté del castellonense fueron sus molinetes tanto al inicio como al final de sus tandas. Por lo demás, dio algún muletazo suelto bueno pero la mayoría de tandas no me llamaron mucho la atención salvo los molinetes. No obstante, le vi con ganas y con valor. En cuanto al novillo, muy descastado, flojo y noblón como el promedio de esta novillada, aunque no perdió tantas veces las manos. Encandiló al público de clavel y verbenero de Málaga con sus excesivos desplantes de rodillas, recurso usado hasta el cansancio por los jóvenes novilleros sin picadores al igual que las manoletinas. Al menos, no se excedió con el tiempo de la faena al igual que el resto de novilleros de la tarde del martes.
A la hora de entrar a matar, dejó una estocada entera y en buen sitio. Desorejó a su ejemplar, y la primera oreja me pareció respetable por la buena estocada, aunque la segunda oreja la cuestiono por la longitud y escasa emoción de la faena de muleta desde mi perspectiva.
-César de Juste (de tabaco y oro): Es alumno de la Escuela Taurina José Cubero "Yiyo" de Madrid, y también hacía su primer paseíllo en La Malagueta.
Lidió a este eral negro mulato de pintas cuyo comportamiento disto del resto de la novillada, siendo manso y abanto, aunque también con una pizca de nobleza y humillación. También fue muy flojo y totalmente falto de fuerza.
César de Juste lo recibió con el capote trazando varias verónicas y rematando el recibo con una media verónica.
En banderillas, la cuadrilla cumplió sin más tanto en la brega como en la colocación de los palitroques. Ya durante la faena, el madrileño destacó tanto con la mano izquierda como con la derecha, aunque no se colocaba bien a la hora de citar con el engaño y se llevó una cogida por parte del eral de Marcos Núñez, aunque sin consecuencias.
A la hora de entrar a matar, César de Juste estuvo muy desacertado, dejando un pinchazo hondo, un bajonazo, otros tres pinchazos más, una estocada trasera y tendida, y tres descabellos. La suerte suprema es una asignatura pendiente para este novillero todavía, pues le sonaron dos avisos.
Así, finalizaría la segunda novillada sin picadores en clase práctica del XIX Certamen Internacional de Escuelas Taurinas de La Malagueta, una novillada en la que los cinco chavales demostraron tener ganas y un nivel y bagaje bastante decentes, logrando la mayoría matar bastante mejor que muchos novilleros que han debutado con caballos e incluso matadores de toros, con una novillada que en comportamiento me ha parecido muy pasable aunque de mejor presentación que las terneras bobaliconas de Reservatauro; y con un palco presidencial excesivamente generoso con el triunfalista público malagueño, que se habrá ido contento porque la cantidad de casquería repartida ha sido de su agrado. Aunque los que somos realmente aficionados a la Fiesta de los Toros sabemos perfectamente que no venimos para ver cortar orejas, sino para emocionarnos con toros verdaderamente bravos que se emplean en el caballo de picar, que imponen e intimidan por su presencia, que siempre son un verdadero desafío, y que embisten con verdadera emoción y no como carretones.
Saludos cordiales desde Ronda, y como decía el célebre ganadero Don Victorino Martín Andrés: "Si se cae el Toro, se cae la Fiesta".
Escribe Raúl.
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