La corrida de toros de las ganaderías salmantinas de El Capea y Carmen Lorenzo (ambas de encaste Murube-Urquijo) para la final de la Copa Chenel fue un verdadero despropósito para lo que es (o era) Madrid, una corrida con escasa cara, carente de seriedad y trapío, con toros muy bajos de altura, y encima con los crotales puestos en las orejas todavía. Por no decir también su comportamiento soso, manso, abanto, sin casta y sin fuerza en general.
Para algunas de las plazas que han albergado la final de la Copa Chenel en ediciones anteriores, como Valdetorres del Jarama o Colmenar Viejo, o cualquier otra plaza de tercera de España, incluida la de mi ciudad, Ronda, mira, no le pondría tantas pegas, pero, es de vergüenza lidiar toros así en Madrid, la que en teoría es la "primera plaza de toros del mundo" pero que en la práctica está cayendo en su mayor decadencia por culpa de muchísimos factores, como la golfería y falta de afición de sus empresarios, el triunfalismo barato gracias a un palco presidencial incompetente, unos encierros patéticos para lo que es Las Ventas, y un nuevo público que viene a la plaza por mero postureo y para incordiar a los pocos aficionados cabales que aún se sientan en los tendidos de la Monumental madrileña. Además, esta corrida de la Copa Chenel les ha servido de perlas a los empresarios de Plaza 1 para no comerse la cabeza en organizar ellos mismos una corrida de toros, pues han delegado el trabajo al Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid y la Fundación Toro de Lidia.

La plaza registró la noche del jueves, según los datos oficiales de Plaza1, uno 13. 268 espectadores, lo que supone más de media plaza.
Todas las fotografías han sido realizadas por mi y pertenecen a la retransmisión de Telemadrid, que, fue pésima aguantando a los triunfalistas y paniaguados Sixto Naranjo, Luis Miguel Encabo y Federico Arnás.
Presidió Don Pedro Fernández Serrano, artífice de la mayoría de Puertas Grandes baratas que hubieron en el serial de San Isidro de este año. Estuvo correcto a la hora de no dar trofeos, pero debió haber devuelto a corrales al inválido primero. Aun así, no se vivió otra tarde de triunfalismo barato y sin rigor como lamentablemente están acostumbrados muchos aficionados venteños.
Ahora sí, comencemos con la reseña de los tres espadas de la tarde y sus respectivos toros:
-Alejandro Marcos (de sangre de toro y azabache): Era su segundo paseíllo en Las Ventas como matador de toros.
Su primero se llamaba Platillo, un toro con el número 32, negro bragado de pintas, con 583 kilogramos de peso y nacido en enero de 2022. Muy mal presentado para lo que es Madrid. Tenía el hierro de El Capea.
No hay nada reseñable en el recibo de capote, pues el toro no humilla nada y Alejandro Marcos, al que se le vio nervioso durante todo el festejo, no supo dominar al burel, el cual ya iba manseando nada más salir de los chiqueros.
En varas, poca cosa. El toro intenta empujar en el peto, pero no tiene fuerza y raza y se apaga al instante. Después, intenta ir al picador de puerta pero Fernando Sánchez lo quita rápidamente. En el segundo puyazo, igual, tardeando y huyendo del cite. Curro Sánchez pica rematadamente mal, con dos lanzadas traseras, barrenando y tapando la salida. De vergüenza lo de los del castoreño durante toda la noche.

En banderillas, poca cosa, en la brega de David Salvador, y fuertes aplausos a Fernando Sánchez por un par que desde mi perspectiva me pareció muy banal.
Ya en la muleta, Alejandro Marcos estuvo pegando mantazos desaprovechando la noble pero sosa embestida del toro, y fue justo al final cuando dio algún que otro natural destacable, por lo demás, trapazos insulsos que demostraron que el salmantino no estuvo a la altura de lo que exige Madrid ni ante un toro manejable.

A la hora de entrar a matar, pinchazo y estocada trasera en suerte natural, siempre intentando aliviarse mediante el telonazo. Silencio para el salmantino.
Su segundo se llamaba Verderón, un toro con el número 24, negro de pintas, con 530 kilogramos de peso y nacido en noviembre de 2021. También impresentable para Las Ventas, pese a los pitones que tenía. Era del hierro de Carmen Lorenzo.
Nada reseñable en el recibo de capote, pero al menos este toro fue el que mejor pelea tuvo en varas (pese a que la pelea fue a menos), y yendo tres veces al caballo.
En el primer encuentro se va al relance al caballo e intenta empujar con fuerza al picador y al equino de Equigarce. Pésimo puyazo trasero y recargando de Ignacio Rodríguez con carioca incluida.
En el segundo encuentro, el astado de Carmen Lorenzo se va también al relance, pero empuja con menos fuerza mientras Ignacio Rodríguez ejecuta un repugnante puyazo en el lomo, mientras vuelve a carioquear a gusto. Después, intenta Héctor Gutiérrez un quite por tafalleras, pero al final ejecuta solo una media verónica antes del tercer encuentro.
El tercer encuentro es puro simulacro, ya que el toro demuestra que su fuerza ha ido a menos al completo. El puyazo cae trasero como de costumbre, aunque esta vez no hay carioca.
En banderillas, pares a toro pasado de David Salvador y Fernando Sánchez, y encima les aplauden cuando no han tenido cojones de cuartear con los rehiletes en la cara del toro. Pero como Fernando Sánchez es de los consentidos de Madrid...
Con la muleta, Alejandro Marcos estuvo de nuevo muy desconfiado y sin moldearse ante el toro, que tenía un cierto ápice de nobleza pero era soso a más no poder y no se comía a nadie. Destacó solo al final de la faena al natural y rematando su última tanda con un excelente natural, lo mejor que realizó el salmantino con la muleta aquella noche.
No obstante, volvió a matar rematadamente mal en la suerte suprema, con dos pinchazos traseros y una estocada corta. Tuvo un lote con opciones, pero estuvo muy sobrepasado y no estuvo a la altura, siendo silenciado tras un aviso.
-Héctor Gutiérrez (de azul marino y oro, confirmaba alternativa):
El toro de su confirmación se llamaba Ladrillero, un toro con el número 9, negro bragado meano axiblanco de pintas, pesaba 543 kilogramos, y nació en septiembre de 2021. Era del hierro de El Capea. No hace falta decir que era impresentable.
Tampoco vi nada de toreo de capa en este toro, primero de la tarde. Fue protestado nada más salir de chiqueros. El toro era absolutamente inválido y lo único positivo que tenía era la nobleza que desarrolló en la muleta, humillando de lujo durante el trasteo.
En varas, el astado de El Capea no se emplea y empuja con fuerzas muy justas, y Teo Caballero dejó dos puyazos bien traseros y vergonzosos, pese a que ni barrenó ni tapó la salida. Incomprensible ovación al varilarguero tras picar trasero.
En banderillas, destacó Marcos Prieto por su gran lidia, dando muy buenos lances y haciendo las cosas como se han de hacer. Pablo Gallego y Diego Valladar cumplieron sin más.

En la muleta, Héctor Gutiérrez estuvo bastante sólido con su toro, el cual humillaba y era repetidor pese a su invalidez, y el mexicano dejó varios pases de muleta muy bien realizados al toro de El Capea, tanto al redondo como al natural. Dejó una estocada entera en el sitio, y dio una vuelta al ruedo bastante justa, pues la lidia realizada no ha sido de oreja y el toro era un auténtico invalido. Creo que, junto a Cristian Pérez y Manuel Diosleguarde, ha sido de los matadores de toros que han confirmado alternativa en Las Ventas esta temporada que más solidez y oficio ha tenido.
Su segundo toro se llamaba Pies de Plata, herrado con el número 24, negro bragado meano de pintas, con 549 kilogramos de peso y nacido en febrero de 2022, también muy mal presentado. Tenía el hierro y la divisa de El Capea.
Nada más salir de chiqueros dio varias vueltas por el ruedo al galope, siendo otro toro abanto, y salía suelto de los lances que le daba Héctor Gutiérrez. El de Aguascalientes intenta torear a la verónica, pero el toro no humilla y el recibo le sale rana.
En el primer puyazo el toro hace un leve intento de romaneo para luego dormirse en el peto del mastodonte de Equigarce. Santiago Morales "Chocolate" le da un puyazo trasero, barrenando, y tapa de salida, y nada más quitar al toro del peto tras el primer puyazo, el toro casi cae afligido por la lanzada criminal. Así no se pica, y pienso que debería ser sancionado "Chocolate", pero las sanciones lamentablemente nunca se ejecutan incluso en plazas con palcos aparentemente serios como Céret o Vic-Fezènsac. ¡Qué vergüenza, picador!

En el segundo puyazo, el toro duda de ir otra vez a la acorazada de picar tras la fea paliza ejecutada por el del castoreño, pero al final va y recibe otra lanzada igual de trasera. Si ocurre esto en plazas como San Agustín del Guadalix durante la Feria de Tres Puyazos, la afición abronca al picador y este es sancionado. Pero la primera plaza del mundo para muchos vuelve a tener un palco presidencial peor que el de una plaza de tercera de pueblo durante unas fiestas patronales.
Tras el vergonzoso y sancionable tercio de varas, hubo uno de los pocos momentos donde pudimos ver toreo de capa, siendo este protagonizado por Manuel Diosleguarde y un buen quite por tafalleras.
En banderillas, poco que destacar en la lidia de Pablo Gallego y los pares de banderillas de Marcos Prieto y Diego Valladar.
Ya en la faena de muleta, el toro de El Capea desarmó en dos ocasiones al diestro mexicano, y tuvo cierta orientación y temperamento. Héctor Gutiérrez no se rajó ante el toro, que fue bronco y resabiado, pero esta vez abusó de enganchones y otros trucos aprendidos del destoreo de las actuales figuras (echar la pierna hacia atrás, citar con la muleta retrasada...)

Para culminar su paso por la Copa Chenel, dejó otra estocada entera en buena posición, tras la que saludó una ovación. En ambas faenas, tanto la del primero como el quinto, ciertos seguidores mexicanos del espada pidieron trofeos para el de Aguascalientes, pero cuando no hay Toro, nada tiene importancia, y el jueves no hubieron toros de verdad, sino animales mansos, faltos de fuerza y descastados.
-Manuel Diosleguarde (de grana y oro): El matador de toros salmantino realizó su segundo paseíllo en Las Ventas como matador de toros, ya que en la Feria de San Isidro confirmó alternativa el sábado 16 de mayo con un despropósito de corrida de La Quinta que estoqueó junto a Manuel Jesús "El Cid" y Álvaro Lorenzo.
Su primer toro fue Betunero, herrado con el número 6, negro bragado de pintas, pesando 555 kilogramos y nacido en octubre de 2020, siendo el único cinqueño de toda la corrida. Tenía el hierro y la divisa de Carmen Lorenzo.
Fue un toro también abanto de salida que también dio varias vueltas en el ruedo, dando dos vueltas al diámetro venteño en total. No obstante, Manuel Diosleguarde lo toreó muy bien de capote con una buena serie de verónicas que remató con una revolera.
En varas, el toro en un primer momento busca escabullirse del caballo de picar, mostrando su mansedumbre, pero finalmente acude dos veces al caballo, mientras Manuel Jesús Ruiz "Espartaco" deja dos puyazos traseros aunque sin barrenar. El de Carmen Lorenzo se emplea de forma escasa en el peto del catafracto de Equigarce. "Espartaco" se lleva una ovación tras dos picotazos sin más.
También vi el duelo de quites que tuvieron Héctor Gutiérrez y Manuel Diosleguarde, los cuales hicieron sus respectivos quites por chicuelinas. En banderillas, nada reseñable salvo la pésima actuación de Iván García a la hora de colocar los palos.
Ya en la muleta, el salmantino abusa del pico en reiteradas ocasiones durante toda la faena, para luego dejar una estocada entera en su sitio. Silencio para el salmantino en su primer toro.
Su segundo toro fue Banderillo Pese, herrado con el número 26, negro de pintas, pesando 575 kilogramos, y nacido en enero de 2022.
Tenía el hierro de El Capea, y al igual que el resto de la corrida, fue impresentable para Las Ventas.
Manuel Diosleguarde dejó con este toro el mejor recibo capotero de la soporífera noche, recibiéndolo con una gran larga cambiada, varias verónicas a pies juntos muy bien trazadas, y rematando con una revolera.


En el caballo, el toro parece intentar pelear en el peto, pero debido a la falta de casta y fuerza, la pelea se vuelve en un auténtico simulacro y pierde las manos cada vez que sale del caballo. Nicolás Martín, como el resto de los picadores, en el primer puyazo tapando la salida y barrenando trasero, y en el segundo hace hasta dos agujeros. Como dije al principio, de vergüenza lo mal que picaron los del castoreño y el nulo interés de los tres espadas por la suerte de varas, a excepción de Alejandro Marcos en el cuarto.
En banderillas, cabe destacar la buena brega de Iván García, que estuvo mejor la noche del jueves con el capote que con los garapullos, Roberto Martín "Jarocho" y Luis Cebadera cumplieron sin más. Eso si, clavando a toro pasado en vez de cuartear en la cara.
En la muleta, Manuel Diosleguarde vuelve a abusar del pico de la muleta ante un toro humillador y repetidor pero a la vez soso, y a la hora de entrar a matar, pincha dos veces intentando estoquear en buen sitio para luego dejar una estocada entera bien colocada. El salmantino me habrá decepcionado con la muleta, aunque he de elogiar que es un buen estoqueador y fue el que más se estiró con el capote durante toda la noche. Resulta otra vez silenciado.
Finalizado el festejo, quedaría como ganador Héctor Gutiérrez en un ambiente que era todo menos triunfal según esperaban los tres espadas.
En resumen, la corrida de El Capea y Carmen Lorenzo fue vergonzosa de presentación, mansa, descastada, falta de fuerza, que pasó de trámite por el caballo, y sosa y sin picante en la muleta, mientras que los tres espadas no estuvieron a la altura de esta moruchada, lo cual es bastante hilarante porque pienso que hasta yo me habría puesto perfectamente a torear con esos toros tan dóciles y manejables. Si le sumas el olor a fritanga de los puestos de comida en las andanadas, un ambiente en su mayoría alcoholizado y desinteresado al completo en el festejo que solo grita "¡Viva España!" (aunque solo se sientan españoles cuando hay fútbol y les de igual las crisis que azotan a nuestro país en los últimos meses) y molesta al aficionado cabal que aún se sienta en los cada vez más irreconocibles tendidos de la Monumental de Las Ventas del Espíritu Santo de Madrid.
En cuanto al equipo televisivo de Telemadrid, si la corrida ya era mala de por sí, los tres comentaristas hicieron aún más insufrible la tarde, con términos de la Tauromaquia posmoderna tan cursis como "toque de muleta" en vez de cite, "personalidad del toro" en vez de comportamiento del toro en la lidia, y más sandeces que mejor no quiero decir porque eran estúpidas e insoportables. Para ellos, lo pasaron bien, como siempre dicen, ya saben que estos televisivos paniaguados no les interesa en absoluto divulgar sobre la Fiesta en cada tarde retransmitida, sino decir las mismas cursiladas posmodernas de siempre.
Saludos desde Ronda, y como siempre decía el célebre ganadero Don Victorino Martín Andrés: "Si se cae el Toro, se cae la Fiesta".
Escribe Raúl.
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