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sábado, 5 de septiembre de 2026

Feria de Pedro Romero de Ronda 2026 (1): Novillada sin picadores de Aguadulce. Un despropósito ganadero en el regreso de los festejos taurinos a Ronda.

 Justo la pasada tarde comenzaba la Feria de Pedro Romero de Ronda en el ámbito de los festejos taurinos, los cuales no se celebraban en la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Ronda desde el año 2023, pues entre los años 2024 y 2025 se realizaron las obras de restauración y la rehabilitación del monumento edificado por el arquitecto Martín de Aldehuela. Abría el serial taurino de esta temporada en Ronda una novillada sin picadores en la que se lidiaron seis erales del hierro sevillano de Aguadulce (de encaste Núñez en la línea de procedencia de Carlos Núñez, ubicada en la finca "Casa Toril" en El Garrobo, de divisa blanca y verde, carece de antigüedad en Madrid, su representante es Don Jesús Baquerizo Gallardo, y pertenece a la Real Unión de Criadores de Lidia). En líneas generales, fue una novillada aceptable de presentación, aunque el quinto y sexto eral estuvieron muy pero que muy justos de presentación, rozando ser impresentables incluso para una plaza portátil. De comportamiento fue pésima, todos los erales doblaron las manos sin cesar, especialmente el inválido tercero, al que se le sacó el pañuelo verde, y la única virtud que tuvieron fue la nobleza y la humillación, aunque en bastantes ejemplares lidiados dicha nobleza era exageradamente bobalicona y sin alma alguna. Algunos erales no abrieron la boca durante la lidia, lo que me gustó, pero eso no significa que esta novillada, por todo lo mencionado previamente, haya sido interesante, y eso que tenía expectativas con este hierro por las exigencias que suele dar tanto en novilladas sin caballos como en novilladas picadas. Lidiaron la novillada el granadino Jaime de Pedro (de la Escuela Taurina Pedro Pérez "Chicote" de Atarfe), el sevillano Armando Rojo (de la Escuela Taurina de Sevilla), y un paisano de mi Ronda natal, Héctor Nieto (de la Escuela Cultural de Tauromaquia de Ronda), los cuales mostraron diferentes facetas interesantes en sus conceptos del toreo, aunque todavía son bastante jóvenes y cometen ciertos errores que habrían de ser solucionados cuando estos chavales debuten con picadores.



La Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Ronda tuvo una afluencia de más de media entrada, rozando a los tres cuartos de entrada pese a la calurosa tarde que se vivió, donde estuvimos a más de treinta grados en los tendidos de sombra. En cuanto al público de mi ciudad, no hace falta recalcar que peca del triunfalismo exacervado que se ve en la mayoría de plazas de toros de nuestra geografía, queriendo ver abundantes cantidades de casquería para compensar el caro precio de las entradas y abonos impuesto por la empresa familiar de los Rivera Ordóñez. Por cierto, es de vergüenza la absoluta falta de transparencia de la empresa respecto al orden de lidia de las reses ni de las cuadrillas de los actuantes, pues no hace unos cuantos años al menos teníamos información del orden de lidia, pero esta temporada, nada de nada.



Presidió Don Luis Candelas Lozano, que de hecho, es el padre del novillero Ignacio Candelas. Estuvo tanto en las buenas como en las malas durante toda la tarde, pues ondeó el pañuelo verde ante el inválido tercero y se resistió a dar la segunda y exagerada oreja a Jaime de Pedro que el clavelero público pedía de forma fervorosa, cuando la segunda oreja y el rabo dependen exclusivamente del criterio del palco. Eso sí, marró a la hora de dejarse llevar por su asesor para otorgar una segunda oreja a Armando Rojo en el quinto de la tarde. Incomprensiblemente se llevó varios pitos del público por el simple hecho de mantener el rigor que habría de tener una plaza de toros, sea Las Ventas, Vista Alegre, o una plaza de tercera como la de Ronda.



-Jaime de Pedro (de corinto y oro): Es hijo del matador de toros y empresario granadino Pedro Pérez "Chicote", y alumno de la Escuela Taurina homónima ubicada en el municipio granadino de Atarfe. Era su primer paseíllo en el coso maestrante.


Su primero fue este eral colorado ojinegro bocidorado de pintas que ven en esta fotografía de espaldas. Fue abanto tras salir de chiqueros, pues galopó sin rumbo fijo por el ruedo hasta que fue parado de capa por los banderilleros de la cuadrilla de Jaime de Pedro.



El de Atarfe lo recibió de capote con varias verónicas de muy buen trazo, mientras que el eral de Aguadulce embestía metiendo muy bien la cara en el percal, aunque esa humillación era excesivamente dócil y manejable que no transmitía nada. Después, el granadino hizo un buen quite por gaoneras.












En banderillas, estuvo muy bien Eloy Cañete "Moreno de Ronda", de gris plomo y azabache, con el percal. También puso a la postre, en el cuarto eral de la tarde, un buen par de garapullos cuarteando en la cara. En cuanto al resto de banderilleros, algunos cumplieron sin más, otros clavaron los rehiletes a toro muy pasado, y rematando de forma vergonzosa a los erales en los burladeros. Los banderilleros de la cuadrilla de Armando Rojo hicieron la bella suerte de correr a los toros usando el capote con una sola mano, suerte de más valor y admiración que los infames remates en los burladeros. Lastimosamente, no tengo fotografías de estos hechos, salvo excepción de la brega de Eloy Cañete, banderillero con mucho oficio y torería.





En la faena de muleta, Jaime de Pedro estuvo bastante nervioso y algo mal perfilado a la hora de citar con la franela. Priorizó en su trasteo el uso de la mano derecha, realizando numerosas tandas de derechazos que remataba con pases de pecho, las cuales no me llegaron a convencer. En cuanto al de Aguadulce, demostró que era una ternerita bobalicona, descastada y sin fuerza que no se comía ni el pasto de Casa Toril de El Garrobo. Eso sí, el de Atarfe midió bastante el tiempo de su faena, lo que cabe resaltar, pues la mayoría de novilleros sin caballos efectúan trasteos de muleta largos y con excesivas tandas que no aportan mucho salvo algún muletazo nuevo.





A la hora de entrar a matar, dejó una estocada muy baja y desprendida. Hubieron algunos espectadores que pidieron casquería para el granadino, aunque dicha petición no llegó a ser mayoritaria.





Su segundo eral fue este castaño ojinegro bocidorado de pintas, que, dentro del despropósito que fue la novillada de Aguadulce, fue el mejor de los peores, doblando las manos en una única ocasión. Por lo demás, pecó de nobleza bobalicona y nulo desafío, embistiendo cual carretón.



Jaime de Pedro lo recibió a portagayola con el capote, ejecutando un buen farol de rodillas, para luego ya en pie continuar a la verónica, mientras el eral salía suelto en numerosas ocasiones del percal y daba vueltas por el amplio ruedo de la Maestranza rondeña, el más grande de todo el mundo, con unos 66 metros de diámetro.






En la muleta, el de Atarfe también citó con la pañosa usando la mano derecha, dejando numerosas tandas al redondo que tampoco fueron de gran trazo, mientras el eral de Aguadulce continuó embistiendo cual carretón, aburriendo hasta las moscas. Aún así, hizo bien el granadino en no excederse con el tiempo del trasteo. Para la mayoría del sector este eral será un novillo "bravo, con transmisión, clase y ritmo", algo con lo que discrepo, pues siempre seré defensor acérrimo de la importancia de la suerte de varas para descubrir o no la bravura de una res de lidia. Yo no me trago el cuento de que la bravura se mide en la muleta, cuando de toda la vida siempre se ha medido la bravura en el caballo.











A la hora de entrar a matar, Jaime de Pedro dejaría la mejor estocada del festejo, una estocada delantera y entera de gran efecto. Cortó una oreja que no me molestó por la buena ejecución de la suerte suprema, aunque el contenido de la faena no fue de mi gusto por las excesivas tandas con la mano derecha y la única y escasa tanda al natural. Hizo bien Luis Candelas en evitar otorgar una segunda oreja pese a que el excesivamente generoso público le presionaba con una amplia petición cuando a partir de la segunda oreja la concesión de trofeos depende del palco y no del público.




-Armando Rojo (de negro y oro): Es de La Puebla del Río, y alumno de la Escuela Taurina de Sevilla. Hacía su primer paseíllo en la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Ronda.

Su primer eral fue este colorado ojinegro bocidorado de pintas, el cual fue una babosa, completamente falto de fuerza y casta, aunque humillando de lujo en los engaños, pero no por ello significaba que fuera un eral interesante.



Con el capote, Armando Rojo realizó un buen recibo, dejando varias verónicas de buen trazo y varias largas con una mano, rematando el recibo con varias medias verónicas. No tengo fotografías del recibo capotero al segundo.

En la muleta, me gustó que el de La Puebla del Río siempre ejecutara las tandas al natural, y también que cargaba la suerte, adelantando la pierna, algo que debería ser normal a la hora de torear pero que lamentablemente es una minoría frente los infames trucos de alivio del destoreo que vemos habitualmente (en vez de cargar la suerte adelantando la pierna esta es ocultada, colocarse fuera de cacho, abusar del pico de la franela a la hora de ejecutar muletazos, etc), pero hizo un trasteo excesivamente largo, sonándole un aviso cuando iba a entrar a matar. En cuanto al de Aguadulce, dobló las manos en reiteradas ocasiones.








A la hora de entrar a matar, dejó un pinchazo y una estocada en las agujas entera. Cortó una oreja que me pareció válida por el buen desempeño del sevillano toreando al natural con la muleta. Además, no dio el vulgar telonazo que suelen dar con la muleta más de tres cuartos del escalafón de matadores de toros, así que es otro punto a destacar.




Por cierto, este chaval tiene que ser un gran admirador de Morante de La Puebla, pues antes de la salida del quinto eral de Aguadulce se quedó en las tablas del callejón con el capote a la espalda, al igual que hizo el "genio" para algunos y el "farsante" para otros en Almería. Respecto a Morante, ya me gustaría que no se la diera con queso a sus devotos morantistas con tanta falsa retirada para luego volver a los ruedos sin más.  



Su segundo eral fue este negro mulato de pintas, muy justo de presentación y seriedad, pues más bien parecía un añojo que un eral. Tampoco fue un novillo para el recuerdo, siendo bobalicón, flojo y descastado, como el promedio de esta  novillada.



El eral de Aguadulce salió suelto del percal del de La Puebla del Río en numerosas ocasiones, aunque Armando Rojo dejó varias verónicas muy bien ejecutadas, siempre sin dar ese vergonzoso paso atrás que solemos ver cuando las figuritas de mazapán y pitiminí se ponen a veroniquear, restándole por completo el mérito y fundamento a la suerte por antonomasia del toreo de capa. A la hora de los quites, dejó un buen quite por tafalleras el sevillano.



En la muleta, el sevillano volvió a mostrar su cara y su cruz. Volvió a predominar la mano izquierda en sus tandas, además de cargar la suerte, pero su trasteo volvió a ser rematadamente largo, sonándole un aviso antes de ir a por el estoque de verdad, que, bueno, los espadas podrían coger el estoque de matar al comenzar la faena de muleta, y cuando la res pida la muerte, el espada podría perfilarse a entrar a matar sin tener aquel tiempo muerto en el que se cambia el estoque simulado por la tizona.






A la hora de entrar a matar, dejó una estocada bastante baja, aunque el orejero público rondeño le concedió un trofeo y presionó  al palco presidencial por la segunda oreja, que finalmente claudicó cuando Luis Candelas aceptó el consejo de su asesor. Así se abría la primera Puerta Grande de Ronda tras dos años, aunque eso sí, la segunda oreja que consiguió el de La Puebla del Río en su segundo eral fue bastante barata, la primera no me molestó. Y esta vez, se puso muy fuera de cacho para perfilarse a entrar a matar, en vez de colocarse bien en suerte. Pero bueno, espero que siga aprendiendo aún, porque este chaval tiene mucho potencial para ser un buen espada.




-Héctor Nieto (de nazareno y oro): Es de Ronda, y alumno de la Escuela Cultural de Tauromaquia de Ronda. Su familia tiene bastante amistad con Francisco Rivera Ordóñez "Paquirri". Ya lo he visto en anteriores ocasiones, y es un novillero que busca hacer las cosas bien, aunque le falta mucho bagaje aún.


Su primer eral fue este castaño ojinegro bocidorado de pintas, un eral completamente inválido que no se mantenía de pie ni medio segundo. Fue "devuelto a corrales", bien hecho por el presidente. Lo de devuelto a corrales entre comillas lo explico en unos instantes.




Héctor Nieto lo recibió bastante bien con el percal, comenzando con varios faroles de gran calidad que continuó con verónicas bien ejecutadas que remató con una media. El eral de Aguadulce ya mostraba signos de invalidez nada más salir de chiqueros.



En banderillas, fue cuando el de Aguadulce mostró al completo su invalidez, y tras fuertes protestas, el presidente Luis Candelas mostró el verde, abriéndose los chiqueros para llevar al inválido eral de Aguadulce a toriles con el fin de ser apuntillado. Pero... ¡no fue así! pues finalmente, Héctor Nieto tuvo que tomar el estoque de matar, lo cual fue bastante desconcertante, pues, cuando se muestra el pañuelo verde en el palco, indica según los reglamentos taurinos la devolución de la res a corrales, ¿por qué en esta plaza se mantuvo al novillo en el ruedo cuando  este fue verdeado? No sé si se tratará de la antigüedad de los chiqueros, recordemos que esta plaza es de las más antiguas del mundo, y no sé exactamente si no se puede apuntillar en los toriles de esa plaza. El de Ronda pasaportaría al inválido eral con un pinchazo y una estocada baja y desprendida, teniendo que usar el descabello.






Tras acabar con la vida del inválido "devuelto", salió de chiqueros un sobrero de la misma ganadería, castaño bragado meano corrido axiblanco ojinegro bocidorado de pintas.




Héctor Nieto también recibiría a este novillo a la verónica, dejando varios lances del recibo capotero muy bien ejecutado, aunque se le notaban los nervios al de Ronda, tal vez debido a la presión que tendría a la hora de presentarse ante sus paisanos o por la situación dada por el eral anterior. El sobrero de Aguadulce humilló de lujo en el percal, aunque fue también falto de fuerza, decastado y bobalicón como el resto de la novillada.




En la muleta, tras brindar a Francisco Rivera Ordóñez, el de Ronda dejó numerosas tandas con la mano derecha con algún muletazo suelto de buen trazo, mostrando ganas ante el público, aunque a mí no me transmitió especialmente su toreo con la pañosa. Los tiempos de la faena son una asignatura pendiente para el rondeño, pues le sonó un aviso cuando ya estaba finalizando su trasteo de muleta. Del eral de Aguadulce, ya se ha dicho su comportamiento anteriormente. Finalizó con una buena serie de manoletinas.








A la hora de entrar a matar, dejó una estoca en buen sitio, pero desprendida y algo tendida. A pesar de ello, fue efectiva y dobló al instante al de Aguadulce. El clavelero público del coso maestrante pidió casquería con fuerza más por la rápida muerte del novillo que por la ejecución de la suerte suprema, la cual podría ser mejorable.



Su tercer eral (si contamos al inválido que fue verdeado y el sobrero) fue este negro mulato de pintas justísimo de presencia y seriedad. Fue un eral descastadísimo, extremadamente dócil y manejable, y cuya embestida no transmitía nada, absolutamente nada. Y cuando no hay Toro, nada tiene importancia.



Héctor Nieto lo recibió con el capote con varias verónicas de rodillas que remató con una media. El de Ronda maneja muy bien el percal, aunque la muleta y la tizona son los ámbitos donde más ha de mejorar y practicar. Aún tiene bastante tiempo para entrenar y buscar corregir esos errores, que son normales en estos jóvenes novilleros sin caballos. Cuando ya debuten con caballos estos chavales, las cosas cambian, porque ya se han de haber aprendido las suertes fundamentales del toreo.





En la muleta, siempre ejecutó las tandas de su faena al redondo, destacando únicamente algún muletazo suelto. Logró sacarle algún buen pase al descastado y bobalicón eral de Aguadulce, aunque el de Ronda se puso pesado al ejecutar numerosas tandas en vez de entrar a matar tras alguna buena tanda. También hizo un desplante que para mi gusto no tuvo mérito alguno, porque el eral no era un animal desafiante, fiero, con casta, genio y emoción, sino que fue un animal que se asemejaba por completo a un carretón.









A la hora de entrar a matar, fue prendido por el eral de Aguadulce antes de colocarse para ejecutar la suerte suprema, sufriendo una dura voltereta en la que tuvo suerte tras librarse de los pitones del animal (dudo si los pitones de la novillada estuviesen íntegros), aunque sufriendo fuertes dolores en el muslo. Estuvo muy desacertado a la hora de entrar a matar, tal vez por la confusión que tendría el de Ronda tras la voltereta, dejando varios pinchazos y un bajonazo para luego descabellar tres veces.









En resumen, tras dos años sin festejos taurinos en Ronda, la novillada de Aguadulce ha sido un auténtico fiasco, una limpieza de corrales. Animales descastados, faltos de fuerza y poder que solo sabían embestir a la muleta cual perro va a por un hueso. En definitiva, la antítesis del Toro de Lidia. Al menos, los novilleros, con sus altibajos, han buscado agradar en su presentación en esta plaza. Por lo demás, un festejo para el olvido e impregnado de mucho triunfalismo barato de parte del excesivamente generoso público que puebla los tendidos de la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Ronda. Continuaré mañana con la Feria de Pedro Romero con la XLII edición de la Corrida Rondeña de Rejones, o en otras palabras, la Goyesca de Rejones. 

Saludos desde Ronda, y como decía el célebre ganadero Don Victorino Martín Andrés: "Si se cae el Toro, se cae la Fiesta".

Escribe Raúl.