domingo, 6 de septiembre de 2026

Feria de Pedro Romero de Ronda 2026 (y 2): XLII Corrida Rondeña de Rejones, en homenaje a Don Álvaro Domecq Romero. Y João Ribeiro Telles toreó a caballo en la Goyesca de Rejones.

 Durante la mañana y mediodía de ayer, 5 de septiembre de 2026, se celebró en la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Ronda la XLII edición de la Corrida Rondeña de Rejones, o como yo la llamo, Goyesca de Rejones, pues cabe recordar que los caballistas y sus peones de brega llevan en este festejo trajes de luces y chaquetillas de corte goyesco, eludiendo a aquellos trajes de luces que utilizaban los matadores de toros durante los primeros años de la Tauromaquia moderna, entre finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX. 

En dicha corrida matinal se lidiaron seis toros del hierro portugués de David Ribeiro Telles (encastes Domecq en la línea de procedencia de Juan Pedro Domecq y Torrrestrella,  y Núñez en la línea de procedencia de Carlos Núñez; tomó la antigüedad en Madrid el 6 de octubre de 1968; ubicada en las fincas “Herdade da Torrinha” en Coruche, “Murteira” en Arraiolos-Ribatejo, y “Codeçal” y “Fontainhas” en Arraiolos-Alentejo; de divisa roja y negra; perteneciente a la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia), siendo una corrida bien presentada (con los horrendos crotales incluidos en las orejas, salvo excepción del cuarto) para una plaza de tercera, con toros que tuvieron muchos kilogramos de peso y otros bastante bajos, despuntada reglamentariamente para rejoneo (algunos de los bureles fueron despuntados en demasía, con más de la mitad del pitón completamente recortado); y en cuanto a comportamiento, tuvo nobleza, siendo algunos de los toros también encastados, y además tuvo fuerza, aunque el tercero dobló las manos en ciertos momentos de la lidia y el quinto se quedó completamente aplomado y sin apenas movilidad.

Mostraron también humillación en los capotes de los auxiliadores, los cuales cumplieron bien su trabajo, sin rematar de forma brusca en los burladeros y dando buenos lances con el percal. Me sorprendió para bien que no fueran silbados de forma incomprensible como pasa en otras plazas, pues el clavelero público rondeño comprendió el rol que desempeñan en este tipo de festejos.


La corrida fue lidiada por los caballeros rejoneadores Rui Fernandes, Diego Ventura, João Ribeiro Telles, Lea Vicens, Sebastián Fernández, y Duarte Fernandes, siendo una corrida de seis rejoneadores, formato que me gusta más en este tipo de festejos, pues al menos se puede ver en el ruedo a diferentes caballistas en este tipo de corridas de toreo a caballo, a diferencia de los monótonos carteles de festejos de rejones que vemos en numerosas plazas de primera, segunda y tercera categoría.








Esta mañana hubo una afluencia de más de tres cuartos de entrada, rozando el lleno, en una mañana nublada debido a la calima que ha llegado durante este fin de semana, aunque no hubo ningún chubasco de barro durante el festejo, siendo también una mañana menos calurosa que la tarde de ayer, dando incluso una pequeña y refrescante brisa en el tramo final de la corrida. En cuanto al público rondeño, igual de triunfalista que la tarde de ayer, aplaudiendo sin cesar a los rejoneadores (incluso cuando los caballistas marraban con los rejones de castigo en el tercio de salida, o cuando pinchaban con el rejón de muerte), y pidiendo con fuerza la casquería fuera completa o no la lidia y actuación de los rejoneadores, con el único fin de compensar, otra vez, el caro precio de las entradas (costaban las entradas de tendido alto de sol unos 60 euros por localidad).

Además del festejo, salieron al ruedo primero los tres carruajes en los que iban las damas goyescas (y que luego son utilizados por los matadores de toros para la Corrida Goyesca por la tarde); y antes del paseíllo, vimos un pequeño espectáculo ecuestre dado por los alumnos de la Escuela de Equitación de la Real Maestranza de Caballería de Ronda y por los caballistas de la Fundación Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre de Jerez de la Frontera, a la cual pertenecía el gran Álvaro Domecq Romero.






Presidió de nuevo  el palco Don Luis Candelas Lozano, el cual estuvo otra vez bastante solvente, evitando conceder una segunda y exagerada oreja a Duarte Fernandes tras matar a rejón de muerte al sexto de David Ribeiro Telles. Eso sí, se dejó llevar por los verbeneros asesores a la hora de conceder dos trofeos a Diego Ventura y Sebastián Fernández. Por lo demás, cumplió a rajatabla el reglamento sin complicaciones. Incomprensiblemente fue pitado por el triunfalista público al no dar otra oreja ni a Lea Vicens ni a Duarte Fernandes, cuando sus actuaciones tampoco fueron apoteósicas.



-Rui Fernandes (a la goyesca, de gris y azabache): Lidió a este toro negro mulato de pintas, con bastante romana y dos feos crotales en sus orejas. Fue noblón durante toda la lidia, además de tener fuerza y no abrir la boca hasta la muerte.



Para el tercio de salida, el de Lisboa utilizó a Olimpo, caballo lusitano palomino de pintas con cinco años de edad y con lazos blancos en sus crines. Rui Fernandes enceló muy bien al toro de David Ribeiro Telles a su corcel, pero clavó bastante bajo el único rejón de castigo que dejó ante de cambiar de jaco para la suerte de banderillas, cayendo el rejón en la paletilla del burel.



Mientras Rui Fernandes cambiaba de caballo, el  auxiliador Hugo Pereira, de traje a la goyesca caña y azabache, dio varios lances con el capote de buen trazo al astado de David Ribeiro Telles, el cual humillaba en el percal de lujo. Me pregunto cómo hubiera sido esta corrida si fuera lidiada a pie, porque tenían bastante humillación en los engaños.




En banderillas, el portugués utilizó primero a El Dorado, un lusitano tordo de 17 años de edad adornado con lazos blancos y rojos, con el que dejó varias banderillas al estribo, citando siempre de frente y toreando de costado para colocar en suerte al toro de David Ribeiro Telles, el cual embestía con una nobleza bastante empalagosa hacia la cabalgadura de Rui Fernandes, aunque sin abrir la boca.






Después, el de Lisboa utilizó a Quito, un caballo luso-azteca bayo de pintas y con seis años de edad adornado con lazos blancos en sus crines, con el que dejó varias banderillas muy bien colocadas, demostrando la buena cuadra que tiene.




Para el último tercio, montó a lomos de Iceberg, un caballo lusitano de 13 años de edad, perla de pintas y adornado con lazos verdes y blanco. Con este jaco, Rui Fernandes colocó primero unas cuantas banderillas cortas, y luego se dispuso a clavar un par a dos manos, aunque falló en las dos ocasiones que intentó colocar los garapullos, yendo completamente a menos el tercio de banderillas.




A la hora de entrar a matar, mató rematadamente mal con el rejón de muerte, pinchando en dos ocasiones para luego dejar un rejón de muerte  muy bajo y desprendido que no tuvo efecto alguno, para finalmente echar pie a tierra y acertar con el verduguillo al primer intento.




-Diego Ventura (de traje de corto rioja con detalles en azabache): El hispano-luso actuaba ayer en dos ocasiones en Ronda, en la mañana aquí comentada y la LXVII edición de la Corrida Goyesca, donde lidió un toro de la misma ganadería de la Goyesca de Rejones a la que pude asistir junto a Morante de La Puebla, José María Manzanares y Juan Ortega, los cuales lidiaron una corrida del hierro salmantino de Garcigrande.

Lidió a este toro del hierro de David Ribeiro Telles, un negro mulato de pintas. También presentaba dos feos crotales en sus orejas. Fue noble y no abrió la boca hasta su muerte, además de nunca doblar las manos.


Para el tercio de salida, Diego Ventura cabalgó a lomos de Trianero, un caballo lusitano negro de su propio hierro, encelando con la grupa al toro de David Ribeiro Telles, y dejando un rejón de castigo que cayó en la yema, muy cercano al morrillo.





Hay que destacar también a su auxiliador Miguel Batista, de traje a la goyesca blanco y azabache, que dio muy buenos lances con el capote y colocó bien en suerte al astado mientras el de La Puebla del Río cambiaba de jaco.





Ya en banderillas, Diego Ventura demostró por enésima vez el gran porte de su cuadra de caballos (aunque ciertos adornos que ejecuta en banderillas lleguen a ser esperpénticas y vulgares pese a su vistosidad), montando primero en Quirico, un lusitano alazán de pintas de seis años de edad y adornado con lazos blancos de su propio hierro, con el que cabalgó de costado de lujo mientras el toro de David Ribeiro Telles embestía con nobleza y galope al jaco. También colocó varios rehiletes de buena colocación, sin dar pasadas y batidas en falso.





Después, cabalgó en Quitasueños, un lusitano tordo vinoso de seis años de edad adornado con lazos azules y blancos, con el que dejó varias banderillas al quiebro muy bien ejecutadas. También realizó varios adornos de corte circense que para el público de aluvión son increíbles, pero que no tienen nada que ver con el toreo a caballo, siendo puros adornos que calan en los espectadores más triunfalistas.




Luego, el hispano-luso montaría en el famoso Bronce, caballo lusitano bayo de 15 años de edad adornado con lazos rojos y blancos, que no hace falta darle presentación, con el que cabalgó sin la cabezada y colocó una banderilla al frente, realizando también ese adorno  de la mordida a los pitones ya desmochados del toro de Ribeiro Telles, que me parece muy circense y vulgar.





Para el último tercio, montaría en Fouto, un jaco lusitano tordo de 5 años de edad y adornado con lazos amarillos y rojos en sus crines, con el que realizó una reverencia de doma clásica para luego dejar dos banderillas cortas y dos rosas de buena colocación. Sobraron al completo los codazos y manotazos a la frente y pescuezo del toro de David Ribeiro Telles, feos, vulgares y que nada tienen que ver con el rejoneo clásico.




A la hora de entrar a matar, dejó un rejón de muerte entero pero muy bajo, por lo que echó pie a tierra, tomando la muleta y el estoque de cruceta, ejecutando un bello molinete antes de descabellar en dos ocasiones. Cortó dos orejas, de las cuales la primera no me molestó por el buen trabajo de los caballos de su cuadra y su variada faena con ellos, aunque la segunda, tanto por ciertas vulgaridades cometidas durante la lidia y por la baja colocación del rejón de muerte, me pareció ciertamente exagerada. También desorejó al toro de David Ribeiro Telles que lidiaría por la tarde, aunque de su segunda actuación no puedo hablar dado que no pude estar en la Goyesca vespertina debido a que las entradas se agotaron al instante cuando salió el cartel. 



-João Ribeiro Telles (a la goyesca, de burdeos y azabache): El caballero rejoneador lisboeta realizaba su primer paseíllo en el coso maestrante, lidiando a este toro negro mulato de pintas, que presentaba un crotal en su oreja derecha. Fue un toro noble y con galope, además de humillar en los capotes de los auxiliadores. Pero fue falto de fuerza, doblando las manos en algunos de los embroques.


En el tercio de salida, João Ribeiro Telles enceló muy bien al toro de David Ribeiro Telles a la grupa de su caballo de salida, pero no estuvo a la altura a la hora de colocar los rejones de castigo, aunque el primer rejón de castigo lo dejó por la yema, pero el segundo cayó muy trasero, en la paletilla, y casi sin enhebrar.




En banderillas, el de Lisboa demostró tener una buena cuadra y toreó a caballo de verdad, ejecutando con pureza las suertes del Arte de Marialva, siempre citando de frente y clavando los rehiletes al estribo. El toro de David Ribeiro Telles, tanto por su falta de fuerza como por la mala ejecución de los rejones de castigo, abrió la boca, aunque siguió embistiendo con nobleza y humillación a las cabalgaduras del caballista portugués. En el último tercio, con las banderillas cortas intentó rehiletear en buen sitio, aunque no fue certero a la hora de colocarlas, cayendo todas al suelo.












A la hora entrar a matar, João Ribeiro Telles pecó de la gran carencia que tienen los rejoneadores portugueses que hacen la mayoría de sus paseíllo de la temporada en Portugal y algunos pocos en España, no saber matar con el rejón de muerte, pues cabe recordar que en nuestro vecino ibérico se prohíbe la ejecución de la suerte de matar en las corridas y novilladas celebradas en los cosos lusitanos, y que esta suerte es reemplazada con la pega de los forcados en la lidia a caballo y por una banderilla  simulando la estocada en la lidia a pie. Dejó medio rejón de muerte muy bajo y desprendido que no tuvo efecto alguno, aunque el portugués estaba asegurado de su efecto, echando pie a tierra e intentando hacer doblar de forma vergonzosa al toro de David Ribeiro Telles, mermando por completo la excelente lidia que realizó con sus caballos en banderillas. Finalmente, tras descabellar dos veces con el verduguillo, se dio una vuelta al ruedo por su cuenta.



-Lea Vicens (a la goyesca, nazareno y azabache): La amazona rejoneadora de Nimes lidió a este negro mulato bragado de pintas, el único que no estuvo acrotalado. Fue el más encastado de la corrida, estando a punto de prender a los corceles de la francesa en banderillas, aunque también fue noble y humillador.


Durante el tercio de salida, el toro de David Ribeiro Telles fue abanto, saliendo suelto de la yegua Guitarra en varios momentos y dando varias vueltas por el ruedo. Lea Vicens, montando en Guitarra, una yegua cruzada de 9 años de edad, baya de pintas, y adornada con castañetas. La de Nimes enceló muy bien con la grupa de su jaca al burel de David Ribeiro Telles, aunque estuvo muy desacertada clavando un rejón de castigo que apenas enhebró en la piel del toro y que cayó trasero.



Muy bien Francisco Moreno, de traje a la goyesca azul marino y azabache, dando muy buenos lances con el percal durante toda la lidia, en los que el toro de David Ribeiro Telles humilló de lujo mientras la amazona francesa se hallaba en el patio de caballos cambiando de equino.






En banderillas, Lea Vicens cabalgó primero  a lomos de Jocker, un lusitano castaño de ocho años de edad y adornado con lazos rojos en sus crines, dejando varias banderillas muy vistosas pero a toro pasado, para luego montar en Diluvio, un luso-árabe negro de 9 años de edad y adornado con castañetas, con el que dejó garapullos de mejor colocación que complementó con adornos de doma clásica repletos de excesiva teatralidad para encandilar al verbenero público.






Para el último tercio, utilizó a Fermín, un lusitano tordo de 7 años de edad adornadon lazos dorados y burdeos, con el que dejó varias banderillas cortas de buena ejecución, y para la suerte suprema montaría en Espontáneo, otro lusitano también tordo de 12 años de edad con lazos azules y burdeos. A la hora de entrar a matar, Lea Vicens estuvo muy desacertada con el rejón de muerte, dejando medio rejón trasero y algo desprendido, teniendo que echar pie a tierra y perfilándose en la puerta de arrastre para usar el verduguillo, acertando a la primera. No obstante, hubo un pequeño susto cuando el tiro de mulillas salió al ruedo para llevarse el cadáver del toro de David Ribeiro Telles, pues una de las mulillas dio un sobresalto al ver al burel ya muerto mientras avanzaba al ruedo. Oreja de pueblo que se pidió mayoritariamente, aunque discrepo mucho de aquel trofeo, pues por la mala ejecución de la suerte suprema, la amazona francesa debería haber dado una vuelta al ruedo en vez de cortar una oreja tan barata.


-Sebastián Fernández (de traje de corto burdeos con detalles en oro): El granadino lidió a este toro negro mulato de pintas, el cual tenía dos crotales en sus orejas y era más bajo que el resto de la corrida, además de que se aplomó en banderillas, sin apenas moverse y quedándose muy parado


Sebastián Fernández lo recibió a portagayola a lomos de Seda Gris, un lusitano tordo de pintas de 9 años de edad entresacado de crines. El de Atarfe ejecutó la bella suerte de la garrocha ante el toro de David Ribeiro Telles, dando una vuelta al ruedo completa el caballista, el jaco, y el astado, que embistió con mucha nobleza y galopando con fuerza. Luego, dejó un rejón de castigo que cayó trasero, en la paletilla.




En banderillas, cabalgó a lomos de Judío, un lusitano castaño de 10 años de edad, castaño de pintas, y adornado con lazos rojos y blancos. El toro de David Ribeiro Telles se había quedado aplomado y mostró un comportamiento bronco y manso. Aún así, el caballista de Atarfe cabalgó muy bien de costado y clavó en buen sitio los rehiletes mientras citaba de frente al burel portugués. Complementó en la lidia varios adornos más circenses y de doma clásicas junto a piruetas.










Para el último tercio, el de Atarfe cabalgó a lomos de Junco, un lusitano tordo de 10 años de edad y con las crines sueltas, colocando varias banderillas cortas en buen sitio y al estribo, pese a que el toro de David Ribeiro Telles se había quedado parado al completo y apenas embestía.





A la hora de entrar a matar, dejó un pinchazo con el rejón de muerte para luego dejar un rejonazo completo y en buen sitio, teniendo un rápido efecto en el toro de David Ribeiro Telles. Cortó dos orejas muy generosas, aunque la primera no fue de mi molestia pues estuvo muy completo y variado durante toda la lidia, aunque la segunda me pareció algo exagerada por el pinchazo que dio al entrar a matar.



-Duarte Fernandes (a la goyesca, de gris plomo y azabache): El portugués lidió a este negro mulato de pintas que tenía un feo crotal en su oreja derecha. Fue noble y tuvo cierta casta, estando a punto de prender a las cabalgaduras del joven rejoneador de Lisboa, aunque por la naturaleza de esos pitones despuntados los percances que pudieran haber ocurrido no habrían sido tan graves.


Duarte Fernandes recibió a portagayola al de David Ribeiro Telles, encelándolo rápidamente en la grupa de su caballo Q-Dorado, un lusitano cruzado tordo de 6 años y adornado con lazos azules y blancos. Dejó dos rejones de castigo, cayendo el primero trasero en la paletilla, y el segundo en el costillar. El portugués debería de colocar los rejones de castigo en el morrillo, no tan vergonzosamente traseros.





En banderillas, el de Lisboa montó primero en H-Quiebro, un lusitano cruzado tordo de 12 años de edad y adornado de lazos blancos, con el que llevó muy bien de costado al toro de David Ribeiro Telles, que fue noble y con casta, que estuvo a punto de coger al jaco durante la ejecución de la suerte. Colocó varios rehiletes, aunque algunos los colocó muy a toro pasado, restando por completo el mérito.







Después, con Mistral, lusitano cruzado  tordo de 9 años de edad y adornado con lazos burdeos y azules, dejó varias banderillas de dispar colocación  aunque citando de frente y algunas piruetas de gran calibre ante el burel de David Ribeiro Telles.






Para rematar el tercio de banderillas y la suerte suprema, Duarte Fernandes cabalgaría en Pimienta, un caballo lusitano tordo de 7 años de edad adornado con lazos rojos y blancos, dejando varias banderillas cortas. A la hora de entrar a matar, mató muy mal al dejar medio rejón de muerte y trasero. Oreja muy exagerada para el de Lisboa pese a que, hacer una buena lidia con sus caballos, no estuvo a la altura en la suerte suprema. Se le pidió también con fuerza la segunda, pero hizo bien Luis Candelas en el palco para evitar otro trofeo bien barato. Recordemos que a partir del segundo trofeo, la decisión depende única y exclusivamente del palco.



Así concluyó la XLII edición de la Corrida Rondeña de Rejones celebrada ayer por la mañana, una corrida de David Ribeiro Telles noble en líneas generales, pero con ciertos toros que tuvieron casta, tales como el sexto, pero que en ningún momento esa nobleza llegó a ser exageradamente bobalicona como la de la pésima novillada de Aguadulce lidiada el viernes. Los seis rejoneadores mostraron las diferentes facetas de sus cuadras, aunque la mayoría de caballistas estuvieron muy desacertados con la suerte suprema, salvo Diego Ventura y Sebastián Fernández. Al menos, vimos a seis rejoneadores diferentes y no un monótono cartel más de los tres rejoneadores de siempre, en el caso de los actuantes. Y en cuanto a la Goyesca, según lo que vi en varias fotografías y lo que me dijeron algunos conocidos, la corrida de Garcigrande estuvo muy mal presentada, y el segundo se partió un pitón en la suerte de varas y que hubo de ser devuelto a corrales. Bueno, no creo que alguno de esos torillos anovillados de Garcigrande fueran de gran interés, me aseguro de que se comportaron como terneritas bobaliconas y toreables que no dan ningún problema a los diestros, y que pasaron de trámite por el tercio de varas convertido tristemente en mero simulacro. Podría haber ido solo por ver la buena ejecución de las suertes de capa, toreo al natural y la suerte suprema de Juan Ortega, porque con Morante dándosela con queso a sus seguidores año tras año entre tanta retirada y parones fraudulentos (yo le recomendaría al sevillano que se retirara por sus problemas de salud mental) y con Manzanares aburriendo con su destoreo a más no poder, no iría ni en broma.

Saludos desde Ronda, y como diría el célebre ganadero Don Victorino Martín Andrés: "Si se cae el Toro, se cae la Fiesta".
Escribe Raúl.

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