miércoles, 2 de septiembre de 2026

V Certamen Internacional Promesas del Rejoneo de Castilla La Mancha (y 3): Novillada de rejones en Riópar (28/08/2026). Javier Funtanet se hace con el certamen ante los nobles y templados utreros de El Madroñal.

Terminó la quinta edición del Certamen Internacional de Promesas del Rejoneo el pasado viernes 28 de agosto de 2026, en la que los tres rejoneadores finalistas escogidos en las anteriores novilladas clasificatorias, siendo estos el madrileño Alejandro Martín Ruiz, el mexicano Javier Funtanet, y el ciudadrealeño Pedro Velasco, ante seis utreros del hierro cacereño de El Madroñal (de encaste Murube-Urquijo en la línea de procedencia de Don Félix Cameno y El Madrigal, ubicada en la finca "El Madroñal" en Cilleros, de divisa verde y blanca, carece de antigüedad en Madrid, su representante es Don Joaquín Herrero Peral, y pertenece a la Agrupación Española de Ganaderos de Reses Bravas). La novillada de El Madroñal tuvo una buena presentación para una plaza de tercera, y además, no llevó crotales a diferencia de las otras novilladas de rejones del certamen ya comentadas, aunque algún utrero era más justo de presentación y los utreros habían sido excesivamente despuntados, especialmente el primero y el cuarto; y de comportamiento fue noble  y con mucha movilidad en líneas generales, aunque sin llegar a ser sosa, y ningún novillo dobló las manos ni abrió la boca durante la lidia, excepto el cuarto, que quedó aplomado en banderillas. Los tres jóvenes rejoneadores siempre intentaron estar en tablas o por encima de los utreros, buscando agradar al público del municipio albaceteño de Riópar, el cual fue excesivamente generoso y triunfalista, pidiendo varias orejas que no me parecieron merecidas por las suertes supremas, pues se mató bastante mal en líneas generales con los rejones de muerte. Lo que también me disgustó de los tres rejoneadores fue que, tras echar pie a tierra tras entrar a matar, volvían a montar en sus caballos para presionar al palco presidencial con el fin que les dieran casquería. Si un rejoneador ha echado pie a tierra tras entrar a matar, no debería volver a montar en sus caballos, y nunca debería pedir trofeos, porque el público es el único que tiene derecho a pedir trofeos, nunca los profesionales.



 La Plaza de Toros de Riópar tuvo una afluencia de entre más de media entrada y tres cuartos de entrada, y además, acudieron a la novillada dos de los caballeros rejoneadores más importantes del escalafón del Arte de Marialva en los tiempos que corren, el alicantino Andy Cartagena, y el hispano-luso afincado en La Puebla del Río Diego Ventura, que intervinieron en los momentos previos del veredicto para saber quién sería el triunfador del certamen, siendo este el mexicano Javier Funtanet.





-Alejandro Martín Ruiz (de traje de corto negro): Se había clasificado como finalista en Villapalacios el 1 de agosto de 2026 ante erales del hierro de Valdealcalde (encaste Contreras), aquí les dejo el enlace de aquella novillada, a la cual le escribí también una crónica: 
https://httpsvaloryaltoro.blogspot.com/2026/08/v-certamen-promesas-del-rejoneo-de_0460977434.html

Su primer utrero se llamaba Príncipe, herrado con el número 44, siendo negro mulato de pintas, y nacido en enero de 2023. Estaba excesivamente despuntado, con más de la mitad del pitón recortado. Una lástima, pero este tipo de festejos son así por culpa de un reglamento tan permisivo y tan poco serio con el Arte de Marialva.





El joven caballista madrileño utilizó para el tercio de salida a Lilí, con la que templó y enceló al instante al utrero de El Madroñal, que embestía con nobleza y mucho galope a la grupa de la yegua lusitana. Después, Alejandro Martín Ruiz dejaría un rejón de castigo que cayó justo en la yema.






Para el tercio de banderillas, utilizó a Chambaíto, con el que dejó varios rehiletes colocados de forma dispar, cayendo la segunda banderilla que colocó muy baja y trasera, algo que el de Sevilla La Nueva ha de mejorar a la hora de hacer los embroques. También hizo la bella suerte de la mourina, aplicada frecuentemente por el rejoneador portugués João Moura Junior. El utrero de El Madroñal siguió embistiendo con nobleza, aunque sin abrir la boca ni doblar las pezuñas en ningún momento de la lidia, constatando así su fuerza.








Para el último tercio y la suerte suprema, utilizó a Deseado, con el que ejecutó varios adornos de doma clásica bellos, para luego clavar banderillas cortas y una rosa de forma dispar y hacer el desplante del teléfono, suerte que no es de mi gusto. También pueden ver lo bajo que cayó aquella banderilla, podría haber causado una grave lesión al utrero que habría dejado sin novillo al rejoneador madrileño.







A la hora de entrar a matar, estuvo muy desacertado con el rejón de muerte. Primero, dejó un rejón de muerte que cayó trasero y desprendido, para luego tomar otro rejón de muerte, con el que pinchó en dos ocasiones para a la postre dejar otro rejón trasero y desprendido. 






Su segundo utrero se llamaba Peluche, herrado con el número 11, siendo negro mulato de pintas, y nacido en octubre de 2022. También había sido despuntado en demasía. Muy mal los televisivos de Castilla La Mancha Media a la hora de tapar el despuntado diciendo que el utrero era cornicorto en vez de decir que había sido despuntado porque en los festejos de rejones se afeitan y despuntas las reses reglamentariamente.




El utrero de El Madroñal salió de chiqueros embistiendo con mucha fuerza en los burladeros. Alejandro Martín Ruiz lo recibió con Lilí, dejando dos rejones de castigo que cayeron en la paletilla.




En banderillas, utilizó primero a Chambaíto, dejando varias banderillas al estribo, unas más certeras y en lo alto que otras. El utrero de El Madroñal se había aplomado por completo, y en ciertas ocasiones abría la boca, aunque sin doblar las manos. ¿Los dos rejones de castigo clavados en la paletilla podrían haber afectado a la movilidad del novillo? Por ello, en el tercio de salida es importante clavar los rejones de castigo en el morrillo.




 

Después, para culminar el tercio de banderillas, el madrileño montó en Mango, con el dejó una excelente banderilla al violín, pese a la merma de las fuerzas del utrero, que se había quedado casi inmóvil cual toro de Guisando.



Bregó muy bien Antonio Pérez "El Mejoreño", de azul celeste y plata, siendo fundamental para colocar al ya aplomado utrero de El Madroñal para la suerte suprema. Al menos en Riópar no se pitó ni se abroncó de forma irracional a los auxiliadores por el simple hecho de dar varios lances con el percal cuando los caballistas cambian de jaco tras el tercio de salida o cuando colocan en suerte a las reses para entrar a matar.





A la hora de entrar a matar, Alejandro Martín Ruiz dejaría primero un rejón de muerte bajo y desprendido, para luego tomar otro rejón de muerte que tras varios pinchazos dejó algo delantero y entero. El excesivamente benevolente público de Riópar le pidió con fuerza casquería tras la bella muerte del eral. De las dos orejas que cortó el de Sevilla La Nueva, la primera no me molestó, aunque sobró la segunda y el numerito que el rejoneador madrileño le montó al presidente mientras montaba de nuevo en Deseado cuando debería permanecer en el ruedo tras echar pie a tierra.







-Javier Funtanet (a la portuguesa, de blanco y oro): Había logrado clasificarse a la final del certamen tras participar en la primera clasificatoria del certamen en el municipio conquense de San Lorenzo de la Parrilla ante erales del hierro navarro de José Luis Pascual (de procedencia Marqués de Domecq). Es del estado mexicano de Querétaro, y pertenece a una dinastía mexicana de caballeros rejoneadores. Esta temporada hizo su presentación en España, donde tomó la alternativa en la Plaza de Toros de El Bibio en Gijón con toros del hierro pacense de Los Espartales (procedencia Murube-Urquijo) el 14 de agosto de 2026, siendo su padrino Diego Ventura y su testigo de alternativa el portugués Duarte Fernandes. Desde entonces, ha lidiado numerosos festejos de rejones en distintas plazas de nuestra geografía, siendo ayudado por Diego Ventura.


Su primer utrero fue este Bailador, herrado con el número 22, siendo negro mulato de pintas y nacido en febrero de 2023.



Para el tercio de salida, el mexicano utilizó a Generoso, un hispano-árabe palomino de pintas adornado con castañetas en sus crines, y con el hierro de Marqués de Villarreal y Burriel, con el que enceló al utrero de El Madroñal poco después de que este hubiera salido de toriles. Clavó dos rejones de castigo citando al novillo (el cual embestía con nobleza aunque también buscaba al jaco del caballista mexicano) de poder a poder, aunque estos se le fueron al costillar.






En banderillas, montó primero en Sueño, un caballo lusitano castaño adornado con lazos blancos y del hierro de Diego Ventura, siendo hijo del famoso Nazarí, con el que siempre estuvo dispuesto a colocar en unas distancias bastante largas al utrero de El Madroñal para dar más interés y chispa a los embroques. Colocó los rehiletes siempre al cuarteo, mirando a la cara del utrero, aunque en una de las banderillas el jaco del de Querétaro es casi prendido por el novillo, que se mantuvo sin doblar las manos y sin abrir la boca.





Luego, cambió de jaco para ponerse a lomos de Gitano, un luso-árabe bayo rodado adornado con lazos blancos y rojos y del hierro de Diego Ventura. Con este equino, el rejoneador mexicano realizó un bello quiebro antes de dejar un buen garapullo al violín.







Para el último tercio, Javier Funtanet montó en Detalle, un caballo lusitano tordo adornado con lazos azules y blancos y también del hierro de Diego Ventura. Tras dejar varias banderillas cortas de colocación aceptable, el de Querétaro entró a matar, dejando un rejón de muerte entero aunque algo trasero que hizo doblar al instante al utrero de El Madroñal, el cual tuvo una bella muerte. Cortó dos orejitas de pueblo, de las cuales la primera no me molestó por la buena labor que había hecho, aunque la segunda fue también bastante exagerada y me incordió cuando el mexicano volvió a estar a lomos de Detalle tras haber echado pie a tierra.





Su segundo utrero se llamaba Peluche, al igual que el que lidió Alejandro Martín Ruiz en cuarto lugar. Estaba herrado con el número 17, era negro mulato de pintas y nació en diciembre de 2022.




Para esta ocasión, Javier Funtanet utilizó para el tercio de salida a Campina, una yegua lusitana alazana de pintas del hierro de José Palha, templando rápidamente al utrero de El Madroñal. A la hora de clavar los rejones de castigo, quiso ofrecer el pecho de la yegua y citar de frente, pero se fueron al costillar los dos rejones de castigo.





En banderillas, montó primero en Fabuloso, un caballo lusitano castaño adornado con lazos blancos y rojos y con el hierro de Silveira, con el que dejó varias banderillas al pitón contrario de buena colocación. El utrero de El Madroñal, de nombre Peluche, hizo honor a su nombre, embistiendo de forma noble y llegando a ser muy empalagoso, aunque no abrió la boca en ningún momento ni dobló las manos.






Después, montaría otra vez en Gitano, ejecutando una bella banderilla al quiebro que combinó después con un intento de pirueta que no pudo llevar a cabo al ser el equino casi prendido por el novillo, para finalmente dejar otra buena banderilla al violín.








A la hora de entrar a matar a lomos de Detalle, estuvo rematadamente mal, dejando un rejón de muerte muy desprendido y sin efecto alguno para luego tomar otro rejón con el que pinchó en varias ocasiones y que dejó entero pero muy bajo. Una oreja que me pareció bastante exagerada por la colocación muy trasera de ese segundo rejón de muerte. Hubiera sido más de peso para mí gusto una vuelta al ruedo. No hace falta añadir que sobró el numerito ecuestre del de Querétaro en Detalle cuando no debería montar tras echar pie a tierra.





-Pedro Velasco (de traje de corto burdeos): Se había clasificado como finalista en El Bonillo el 16 de agosto de 2026 ante erales del hierro de Felipe Bartolomé (encaste Santa Coloma). Aquí dejo el enlace de la crónica de aquella novillada:

https://httpsvaloryaltoro.blogspot.com/2026/08/v-certamen-promesas-del-rejoneo-de_0460977434.html

Su primer eral fue este Príncipe, herrado con el número 41, siendo negro mulato de pintas, y nacido en octubre de 2022.



Pedro Velasco montó en el tercio de salida a Especial, con el que enceló al utrero de El Madroñal un poco después de que este saliera de chiqueros, el cual embistió con nobleza y mucha movilidad hacia la grupa del jaco. El caballista de Almagro todavía comete muchos errores, pues esta fue su segunda novillada, y a la hora de dejar los rejones de castigo, colocó el primero por la paletilla, y el segundo se le fue muy bajo, al costillar, tal y como pueden ver en la próxima fotografía. El ciudadrealeño debe aprender a clavar bien los rejones de castigo, porque si lidia reses que no tendrán ni un ápice de fuerza, estas quedarán completamente afligidas.




Para el tercio de banderillas, el de Almagro montó primero en Islao, con el que dejó varios garapullos en buen sitio mientras ejecutaba las pasadas y batidas justas y necesarias, aunque alguno de los rehiletes los colocó exageradamente bajos. El utrero de El Madroñal, pese al vergonzoso rejón de castigo tan bajo y trasero que llevaba en el costillar, no perdió las pezuñas ni abrió la boca en ningún momento de la lidia, por lo que tuvo bastante fuerza. Después, montó en Arrebato, que en esta ocasión llevaba en sus crines lazos rojos y amarillos que formaban la bandera de España, con el que puso dos banderillas citando de frente.








Para el último tercio y la suerte suprema, el joven rejoneador ciudadrealeño utilizaría a Pimienta, dejando un rejón de muerte entero bastante bajo que no tuvo efecto alguno, para luego tomar otro rejón de muerte que también dejó entero tras las agujas. El de Almagro se unió al espectáculo ecuestre para presionar al palco con el fin de conseguir casquería al igual que los otros dos rejoneadores. Cortó dos orejas que me parecieron bastante exageradas tras haber fallado con los rejones de muerte.





Su segundo utrero fue este Tapaboca, herrado con el número 20, también negro mulato de pintas, y nacido en enero de 2023.


Pedro Velasco lo enceló con Especial, mientras el utrero de El Madroñal embestía con nobleza y galopando como el promedio de la novillada, aunque siempre sin abrir la boca y sin doblar las manos. Esta vez el de Almagro estuvo más acertado en el primer tercio, dejando el primer rejón de castigo que puso en la cruz, pero cayó el segundo algo más bajo, por las agujas.







Ya en banderillas, cabalgó primero en Islao, dejando varias banderillas al estribo, pero de dispar colocación, algunas cayendo en buen sitio y otras muy pero que muy bajas.



     Después, con Arrebato clavó al frente varios rehiletes antes de montar en Pimienta para el último tercio. El utrero de El Madroñal mantuvo una buena condición de fuerza, como ya lo he recalcado previamente, aunque su noble embestida tampoco era tan emocionante, llegando a ser sosa.





Ya para el último tercio, montó a lomos de Pimienta, con la que remató el tercio de banderillas con una bien ejecutada banderilla al violín, recordando a sus mentores, los Cartagena, aunque sin tanto añadido circense que incluyen en sus lidias la dinastía de rejoneadores alicantinos.



A la hora de entrar a matar, pinchó en dos ocasiones con el rejón de muerte, para luego dejar un rejonazo entero aunque muy trasero. Aún así, el clavelero público de Riópar pidió con fuerza la oreja por la rápida muerte del utrero. Cortó finalmente el de Almagro una orejica de pueblo sin rigor alguno al matar tan trasero, y sobró también el numerito de doma clásica al presidente con Pimienta cuando debería estar a pie en el ruedo tras echar pie a tierra.






Al finalizar el festejo, fue proclamado triunfador del V Certamen Internacional de Promesas del Rejoneo el joven caballero rejoneador mexicano Javier Funtanet, para mí gusto, el mejor de los tres caballistas, mostrando buen oficio (aunque en ciertas ocasiones entra a matar bastante mal) y una buena cuadra y muy entrenada. Andy Cartagena y Diego Ventura le entregaron el trofeo de certamen al de Querétaro.





Así acabó el único certamen de toreo a caballo existente en España, y Javier Funtanet sí podría estar presente en numerosos carteles de rejones en España o Francia para la próxima temporada, dada la amistad y ayuda que el mexicano ha recibido de parte de Diego Ventura, y como ya saben que este escalafón es de los más cerrados de la Fiesta de los Toros en nuestro país, todo aquel que tenga vínculos con las figuras actuales del rejoneo tendrá futuro, mientras que otros rejoneadores que han ganado este certamen pero que no han tenido ni el vínculo ni la colaboración de personajes importantes del sector siguen lidiando apenas festejos mientras intentan hacerse un hueco en el escalafón de los toreros a caballo de forma complicada. En definitiva, este escalafón seguirá siendo de los más injustos para las nuevas generaciones que han de ser el reemplazo generacional de los rejoneadores más veteranos, así que veo complicado cambios en los carteles ya tan monótonos de rejones tanto en actuantes como en ganaderías que se ven en la mayoría de plazas de nuestra geografía. Al menos, este certamen da festejos de rejones por diferentes cosos de la geografía castellanomanchega, y se busca lidiar reses de diversos encastes, aunque con el despuntado reglamentario de rejones, ese despuntado que merma el valor de lo que se hace con los caballos en el ruedo y del que estoy completamente en contra, porque es un insulto a la integridad que ha de defenderse en la Fiesta de los Toros. Aunque lamentablemente no creo que hayan cambios necesarios en el reglamento de festejos de toreo a caballo que le den más verdad y seriedad al Arte de Marialva.

Saludos desde Ronda, y como decía el célebre ganadero Don Victorino Martín Andres: "Si se cae el Toro, se cae la Fiesta".
Escribe Raúl.



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