El pasado viernes 28 de agosto, en el que se cumplieron 79 años de la trágica cornada mortal que sufrió el legendario matador de toros cordobés Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete" ante aquel Islero de Miura en la Plaza de Toros de Linares, también ocurrió un hecho que llegó a la mayoría de noticias: Un monosabio de la cuadra de caballos de picar de Equigarce, se llevó una cornada por parte de un toro del hierro salmantino de Domingo Hernández mientras se realizaba la suerte varas al cuarto toro de la corrida del mismo hierro en la Plaza de Toros de Vista Alegre de Bilbao. Todas las fotografías son del francés Philippe Gil Mir.
Como ven, el monosabio había salido a "ayudar" al picador cuando el torillo de Domingo Hernández estaba aún en el peto del jaco de Equigarce, como pueden ver en la imagen inferior. La primera imagen de la entrada es cuando el auxiliar es prendido ya por el de Domingo Hernández:
Luego cayó al suelo y el burel de Domingo Hernández le dio una cornada en el glúteo de unos treinta centímetros de profundidad, siendo rápidamente llevado a enfermería por el resto de mozos de cuadra de Equigarce.
Finalmente, fue trasladado al Hospital Universitario de Basurto, donde fue estabilizado y logró mejorar favorablemente tras la cornada que se llevó en el glúteo, que podría haber sido hasta peor. Los medios y portales del sector han destacado el "valor" del monosabio cuando realmente lo que ha cometido es un acto de temeridad. Ya sabemos que los monosabios de las cuadras de caballos de picar suelen ayudar y salir al ruedo en exceso, salvo los honrados auxiliares de la cuadra francesa de Alain Bonijol, que acuden al ruedo cuando sus caballos sufren momentos realmente peliagudos, hasta el propio Alain ha salido y se ha jugado el tipo por sus caballos de picar en ciertas ocasiones. Pero este mozo de cuadra de Equigarce salió a "ayudar" en el peor momento posible, cuando el toro aún no ha sido retirado de la contraquerencia, y se llevó la cornada por pasarse de listo. También me hace reflexionar sobre el riesgo de las cornadas, ya sea de un toro serio, fiero, geniudo, encastado y con poder, o de un toro comercial seleccionado para embestir cual carretón y ser bobalicón a más no poder como este de Domingo Hernández, porque ya se han visto casos de cornadas bastante graves cuando las figuritas de mazapán y pitiminí se confían en exceso. El acto de este monosabio ha sido de pura temeridad y nula valentía, aunque desde aquí le deseo mejoría tras la dura cornada, pese a que se la llevó por pasarse de listo al salir a ayudar cuando no era solicitado.
Ah, y ya hablando de Bilbao, respecto al pasado jueves 27 de agosto y el lleno de "No Hay Billetes" para la corrida de Victoriano del Río estoqueada por Diego Urdiales, Alejandro Talavante, y Andrés Roca Rey, considero que, pese al bombardeo mediático que el sector le ha dado a la noticia, considerándolo un hecho positivo, que lo es en lo económico, no significa que la Plaza de Toros de Vista Alegre de Bilbao no esté pasando por un buen momento, pues en el resto de festejos, los cuales son reducidos para una plaza de primera, la plaza bilbaína solo se llenó un tercio de entrada. Y además, las plazas de toros pueden estar llenas, lo cual es positivo desde una perspectiva económica, pero ello no hace que tenga una mejor afición, porque hay cosos taurinos que se llenan hasta la bandera y la mayoría de sus espectadores desconoce al completo los encastes del Toro de Lidia, cómo se han de hacer las suertes, cuándo se torea bien, y cuándo se mata bien. Ese público de aluvión solo va a ver cortar casquería, aunque hay que decir que es el que mantiene económicamente a las plazas de toros, porque aficionados de verdad a la Fiesta de los Toros somos pocos, y sería muy difícil (no imposible) llenar una plaza de toros.
Saludos desde Ronda, y como decía el célebre ganadero Don Victorino Martín Andrés: "Si se cae el Toro, se cae la Fiesta".
Escribe Raúl.
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