lunes, 10 de agosto de 2026

Real Feria de Agosto de Málaga 2026 (1): Final del Circuito de Novilladas de Andalucía de 2026 con los utreros de Antonio López Gibaja (09/08/2026). Mansos con genio y temperamento en La Malagueta con una futura figurita de mazapán y pitiminí y dos novilleros bien verdes.

 Comenzó la Real Feria de Agosto de Málaga de esta temporada con la final del Circuito de Novilladas de Andalucía de 2026 justo ayer, domingo 9 de agosto, aunque en un comienzo la final de dicho certamen se iba a celebrar el día 14 de junio, pero por motivos futboleros, ya que se celebraba uno de los partidos de eliminatorias de ascenso en los que jugaba el Málaga Club de Fútbol para subir a Primera División, lográndolo el día 20 de julio. Pero aquí no estamos para hablar de fútbol, sino de toros. Volviendo a la novillada picada celebrada el pasado domingo, se lidiaron seis utreros del hierro cacereño de Antonio López Gibaja (de encaste Domecq en las líneas de procedencia de Juan Pedro Domecq y El Torero, situada en la finca "Los Olivos" en el municipio cacereño de Oliva de Plasencia, de divisa roja, gualda y roja, tomó antigüedad en Madrid el 12 de marzo de 2000, su representante es Antonio López Rivas, y está asociado a la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia) para el salmantino Julio Norte, el cordobés Manuel Quintana, y el almeriense de ascendencia colombiana Dennis Martín. 



La novillada, en líneas generales, tuvo una presentación dispar y muy justa para una plaza de primera categoría como lo es La Malagueta (y ojo, los pitones estaban afeitados, se notaba descaradamente cuando las cámaras de Canal Sur enfocaban los pitones y se veían las bolitas), fue mansa, escasa de fuerzas y bronca  y áspera durante toda la lidia, aunque algunos utreros fueron repetidores y humilladores en los trastos. El que más se empleó en varas fue el segundo de la tarde, aunque el resto pasaron por mero trámite en varas. No hace falta añadir que se picó rematadamente mal, pues tristemente la suerte de varas está en el ostracismo en la mayoría de plazas de toros, salvo unos cuantos templos franceses que mantienen con pasión su devoción, tal y como lo son Vic-Fezènsac, Céret y Orthez.

La plaza registró una gran entrada para la novillada, con más de tres cuartos de entrada rozando el lleno.




Por cierto, se estrenó esa misma tarde dos nuevos guadarneses  para los dos tiros de mulillas que participan en cada festejo de la Plaza de Toros de La Malagueta, llevando el primero un guadarnés con los colores blancos y azules de la bandera de la provincia de Málaga, y el segundo tiro de mulillas llevaba los colores morado y verde de la bandera de la ciudad de Málaga. Son datos ciertamente irrelevantes para esta crónica, pero lo dejo constatado aquí como un mero detalle.





-Julio Norte (de mercurio y oro): Era su despedida como novillero antes de tomar la alternativa en Dax el 13 de agosto con el peruano Andrés Roca Rey y el sevillano Pablo Aguado ante una juanpedrada).


Su primer utrero se llamaba Embarcado, herrado con el número 36, negro listón bocinegro de pintas, y nacido en enero de 2023. 




      Lo recibió a portagayola, dejando una larga cambiada de rodillas, para luego ponerse de pie y realizar unas verónicas que remató con una revolera, dejando así un recibo de capa bastante fullero mientras            el utrero embestía con una nobleza bobalicona en el capote.





 En varas, el utrero de Antonio López Gibaja no quiso saber nada del catafracto de Equigarce, siempre aquerenciándose hacia el picador de puerta. No obstante, tras ser colocado en suerte tras un largo rato, fue al peto, empujando con cierta fuerza y recibiendo un puyazo trasero de Chano Briceño, de azul y oro, mientras el del castoreño carioqueaba vilmente




Tras el monopuyazo a la española, Julio Norte lo quiso probar con el capote, confiándose mientras realizaba el quite para luego casi ser volteado por el de Antonio López Gibaja. Pero dada la bobaliconería del utrero, el de Salamanca tuvo suerte y se libró de un percance.



Para la segunda entrada en varas, el utrero volvió a mansear yendo a toriles, donde recibió otra lanzada trasera y otra carioca de parte de Ángel Luis Sánchez, de verde botella y oro, que también le dio al túrmix. Otra tarde más en las que los picadores marran al completo de forma vergonzosa la suerte de varas.




En banderillas, poco para destacar de la cuadrilla de Julio Norte, cumpliendo sin más y colocando los rehiletes dando el pasito para atrás en vez de cuartear en la cara del utrero como Dios manda.

En la muleta, el salmantino comenzó calcando a Roca Rey poniéndose de rodillas, para luego dejar un trasteo en el que escondía la pierna hacia atrás y citaba con el pico tal y como le inculcó su apoderado Domingo López Chaves, torero salmantino muy vulgar, mientras el utrero de Antonio López Gibaja seguía embistiendo con una nobleza bobalicona y perdiendo constantemente las manos. Al público malagueño le dio igual que destorease, ya que estuvo muy benevolente con todos los novilleros y jaleando los trallazos y aplaudiendo las penosas estocadas que dejó la terna en toda la novillada.








A la hora de la suerte suprema, se confió bastante cuando estaba dejando unos cuantos trapazos insulsos previos a perfilarse a entrar a matar, y se llevó una voltereta bastante fea, aunque por el afeitado y la nobleza bobalicona del utrero salió sin ningún rasguño y solo con el traje de luces ensangrentado por la sangre del novillo.







Dejó una bajonazo tendido para luego descabellar en cuatro ocasiones.





Su segundo utrero se llamaba Cebollero, herrado con el número 14, colorado ojo de perdiz bociblanco y aparentemente jirón de pintas, nacido en enero de 2023.


Nada reseñable en el recibo de capa. En varas, apenas tuvo fuerzas para embestir en el peto de la acorazada de picar, aunque queriendo emplearse en el primer encuentro, donde recibió una carioca trasera y recargando de Ángel Luis Sánchez, y en el segundo encuentro se llevó un picotazo también trasero y saliendo suelto al instante. En resumen, un puro trámite.






En banderillas, una brega regular de Rafael Rosa y unos pares a toro pasado ejecutados por Rubén Blázquez y Javier Gómez Pascual, aunque fueron aplaudidos pese a que se acobardaron en cuartear en la cara. 

Ya en la muleta, Julio Norte destoreó otra vez ante un utrero que comenzó a repetir en la muleta sin cesar, por lo que tuve que tragarme unas larguísimas tandas de trapazos insulsos, con el salmantino siempre citando con la muleta atrasada, escondiendo la pierna y el muslo, y abusando siempre de la mano derecha. Los infames hermanos Romero y el mítico pero ya demente senil Francisco Ruiz Miguel alardeaban diciendo que era una "gran faena" y que está destinado a ser "una figura del toreo". Los televisivos se centraban más en decir que las reatas de la ganaderías tenían nombres de verduras y hortalizas en vez de denunciar los pésimos tercios de varas perpetrados por los picadores  y el pésimo toreo de muleta de los jóvenes espadas. Y el público malagueño, jaleando hasta los mantazos más feos posibles. 





Mató de una estocada contraria algo desprendida, y le dieron una oreja muy barata e infame para la paupérrima estocada dejada por el salmantino, pero pese a quien le pese, hubo mayoría de pañuelos y tristemente no hay nada que podamos hacer. A Julio Norte ya le dieron una Puerta Grande en Las Ventas por matar de un bajonazo, así que ya ven cómo está el rigor y la seriedad hoy en día en el público de la Fiesta de los Toros, bajo mínimos y casi extinto.




-Manuel Quintana (de azul celeste y oro): El novillero cordobés debutó con picadores en la primera clasificatoria del Circuito de Novilladas de Andalucía de esta temporada, y lo que lleva de carrera de novillero con picadores en su mayoría es por este certamen, y por ende, apenas tiene bagaje y comete errores, muchos errores.


Su primer utrero se llamó Zarrapastroso, herrado con el número 32, negro de pintas, y nacido en diciembre de 2032.


De lo más destacable que puedo sacar de este chaval es que sabe torear de capote, recibiendo a su oponente de Antonio López Gibaja con un farol de rodillas, y varias verónicas bastante bien trazadas que no me disgustaron aunque tampoco me parecieron las más hermosas que haya visto. 


Una de las grandes fallas del cordobés es que no tiene ni la menor idea de cómo ha de colocar a las reses para la suerte de varas. Ya saben que las Escuelas Taurinas siempre desprestigian a la suerte de varas cuando con esta no existiría el toreo a pie, por lo que les cuentan a los chavales antes de debutar con caballos que el tercio de varas es un trámite. Lamentable. Tras ser al fin bien colocado tras un largo sainete con el capote, el de Antonio López Gibaja se empleó medianamente bien en el caballo de picar, empujando con bastante fuerza en el peto, y Manuel Jesús Ruiz "Espartaco", de nazareno y oro, le dio una fea paliza en varas, dejando un puyazo trasero y barrenando mientras tapaba de forma vergonzosa la salida. 



Antes del segundo encuentro con el caballo, Curro Javier, de azul y azabache, realizó una lidia bastante buena con el capote, dejando varios lances muy bien trazados.


En el segundo encuentro, el utrero se deja pegar sin más y "Espartaco" realiza otra miserable paliza dejando un puyazo trasero, barrenando, y haciendo otra carioca. Incomprensible ovación al varilarguero de parte del público malagueño cuando el del castoreño ha hecho todo lo que no debería hacer un picador honrado. 




En banderillas, José Muñoz y Óscar Reyes cumplieron sin más con los garapullos, aunque Curro Javier dejó un detalle con bastante torería, en vez de rematar de forma penosa al utrero en los burladeros, quiso correrlo con el capote, aunque el de Antonio López Gibaja iba con las fuerzas bastante justas y apenas embistió.


Ya con la muleta, Manuel Quintana ejecutó un trasteo para mi gusto soporífero ante el utrero, que embistió de forma bobalicona en la muleta. El cordobés solo me gustó toreando al natural, mientras que con la mano derecha me pareció muy monótono. Así que toreo fundamental vi bastante poco. Los televisivos lo alardeaban como si el de Córdoba fuera la reencarnación de Lagartijo, Machaquito o Manolete, cuando la cruda realidad es que es un novillero muy verde que es buen veroniqueador pero que con la muleta apenas transmite al natural y nada al redondo, y que no sabe colocar bien en suerte a los utreros para el primer tercio.



Dejó un pinchazo para luego dejar una estocada contraria entera. Le dieron una oreja que me pareció también muy barata pese a que el público la pidiese jaleando y silbando mayoritariamente.







Su segundo utrero se llamó Chanchullero, herrado con el número 28, siendo colorado ojo de perdiz bociblanco de pintas, y nacido en  diciembre de 2022.




El utrero demostró que era manso de libro y desafió al cordobés en el recibo de capote, no queriendo dejarse ganar. En varas, fue al menos tres entradas, aunque todas fueron de trámite. En la primera intentó descabalgar a Manuel Quinta, de malva y oro, mientras embestía hacia la silla de montar del jaco de Equigarce. En el segundo encuentro, apenas se empleó haciendo un amago de levantar el peto con uno de sus pitones, y en la tercera entrada salió suelto al instante. Manuel Quinta le dio cera en los dos primeros encuentros, y en el tercero un mero picotazo.






En banderillas, Curro Javier cuarteó en la cara en el primer par de banderillas que puso, aunque en el segundo par de palitroques, se alivió dando el pasito hacia atrás, restando el mérito de su actuación en líneas generales. El banderillero estuvo mucho mejor que la incompetente terna de novilleros.




En la muleta, el utrero de Antonio López Gibaja mantuvo siempre la boca cerrada y no claudicó ante el cordobés, que estuvo muy pesado realizando un descafeinado intento de toreo de salón ante un utrero al que debería haberle dado unas pocas tandas macheteando para luego entrar a matar. Pero no , Manuel Quintana volvió a aburrirme con un trasteo insípido y largo mientras los paniaguados televisivos de Canal Sur elogiaban su supuesto "concepto" del toreo. Hasta le tocaron música por esa miserable amalgama de trapazos y mantazos insulsos.





A la hora de entrar a matar, dejó un pinchazo hondo y una estocada baja entera. Al verbenero público malagueño le resbaló al completo la colocación trasera del estoque y le dio otra oreja muy barata al cordobés.





-Dennis Martín (de rosa palo y oro): Es almeriense, aunque su familia materna proviene de Colombia. También debutó con picadores en este Circuito de Novilladas de Andalucía, y la mayoría de novilladas picadas que ha lidiado han sido por este certamen. Solía poner banderillas, aunque con más valor y ganas que precisión a la hora de colocar en buen sitio los rehiletes.

Su primer utrero se llamaba Cardillo, herrado con el número 11, negro bragado de pintas, y nacido en diciembre de 2022.





       Hizo un calco del recibo de capote de Manuel Quintana, ejecutando primero un farol de rodillas para luego ya en pie ejecutar varias verónicas. Las pocas cosas buenas de Dennis Martín las vi toreando de capa. En todo lo demás, el de Almería está más que verde.





 En varas, el utrero de Antonio López Gibaja se afligió para luego levantarse y embestir con cierta fuerza en el primer encuentro, en el que Andrés Pérez, de azul marino y oro, activó la picadora de carne barrenando bien trasero. Me da mi que en las Escuelas Taurinas también se debería dar clases a los picadores para que hagan de forma digna la suerte de varas y no los despropósitos de cada tarde.







Destacó Dennis Martín otra vez haciendo un buen quite por navarras.



En el segundo puyazo, más de lo mismo tanto por parte del utrero como por parte del varilarguero.




En banderillas, cabe destacar a Juan Rojas, de rioja y plata, a la hora de colocar los garapullos. Muy bien en ambos pares, cuarteando siempre en la cara.







En la muleta, nada destacable salvo que el utrero mantuvo siempre la boca cerrada durante la lidia hasta la suerte suprema. Dennis Martín se pasó picando piedra como Stajanov durante el trasteo, con posturitas, gesticulaciones absurdas, mientras que todo el público le jaleaba cuando yo estaba pasando un aburrimiento de no te menees...




A la hora de entrar a matar, el almeriense cometió un auténtico sainete, dejando una gran oleada sin pinchazos. Matar de una estocada no sabe, pero tiene el título de pinchaúvas, porque cada vez que entraba a matar, solo tocaba hueso.










Su segundo utrero se llamaba Zojito, herrado con el número 71, negro salpicado de pintas, y nacido en diciembre de 2022.

Nada que reseñar en el recibo capotero. En varas, el utrero hace un amago de emplearse en el equino de Equigarce para luego salir suelto al instante en las dos entradas, también manso. Juan Melgar, de azul rey y oro, dejó para finalizar la lamentable y desganada actuación de los picadores dos lanzadas bien traseras con carioca incluida.







 En banderillas, buena brega de Juan Rojas al utrero de Antonio López Gibaja. Sus dos compañeros cumplieron sin más.






       Durante la faena de muleta, Dennis Martín estuvo ante el manso pero geniudo utrero igual, picando piedra como Stajanov y ejecutando otra faena de muleta soporífera con gesticulaciones exageradas a la hora de citar con la muleta, posturitas grotescas, mientras el público de Málaga que había convertido a La Malagueta en una plaza portátil de pueblo le jaleaba sin cesar y los paniaguados televisivos de Canal Sur decían que tenía "torería" cuando en realidad no daba ni un pase de muleta bueno.





      Mató igual de mal, dejando otra tanda de pinchazos en huesos antes de dejar una  media estocada trasera tendida y atravesada.









 Al finalizar el festejo, se dio el premio al triunfador del Circuito de Novilladas de Andalucía de 2026, siendo el cordobés Manuel Quintana el que se hizo con el certamen tras cortar aquellas dos orejas de pueblo en cada uno de sus utreros.




      Para el público orejero, triunfalista y verbernero de La Malagueta habrá sido una gran tarde de toros, pero para los que sabemos que la suerte de varas es fundamental, que si se hacen buenas lidias al novillero le va a ir mejor, y cómo es el toreo de verdad, la tarde fue un auténtico despropósito, en cuanto a los novilleros. Los utreros fueron mansos, algunos descastados y otros más broncos y geniudos.
La ganadería de Antonio López Gibaja volverá a lidiar el jueves 13 de agosto, en la final del Certamen Internacional de Escuelas Taurinas de La Malagueta, certamen del cual también resumiré en cuatro próximas entradas para este modesto blog.


            Saludos desde Ronda, y como decía el célebre ganadero Don             Victorino Martín Andrés: "Si se cae el Toro, se cae la Fiesta".
                                   Escribe cordialmente, Raúl.





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