Comenzó la Real Feria de Agosto de Málaga de esta temporada con la final del Circuito de Novilladas de Andalucía de 2026 justo ayer, domingo 9 de agosto, aunque en un comienzo la final de dicho certamen se iba a celebrar el día 14 de junio, pero por motivos futboleros, ya que se celebraba uno de los partidos de eliminatorias de ascenso en los que jugaba el Málaga Club de Fútbol para subir a Primera División, lográndolo el día 20 de julio. Pero aquí no estamos para hablar de fútbol, sino de toros. Volviendo a la novillada picada celebrada el pasado domingo, se lidiaron seis utreros del hierro cacereño de Antonio López Gibaja (de encaste Domecq en las líneas de procedencia de Juan Pedro Domecq y El Torero, situada en la finca "Los Olivos" en el municipio cacereño de Oliva de Plasencia, de divisa roja, gualda y roja, tomó antigüedad en Madrid el 12 de marzo de 2000, su representante es Antonio López Rivas, y está asociado a la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia) para el salmantino Julio Norte, el cordobés Manuel Quintana, y el almeriense de ascendencia colombiana Dennis Martín.
En varas, el utrero de Antonio López Gibaja no quiso saber nada del catafracto de Equigarce, siempre aquerenciándose hacia el picador de puerta. No obstante, tras ser colocado en suerte tras un largo rato, fue al peto, empujando con cierta fuerza y recibiendo un puyazo trasero de Chano Briceño, de azul y oro, mientras el del castoreño carioqueaba vilmente
En banderillas, poco para destacar de la cuadrilla de Julio Norte, cumpliendo sin más y colocando los rehiletes dando el pasito para atrás en vez de cuartear en la cara del utrero como Dios manda.
Su segundo utrero se llamaba Cebollero, herrado con el número 14, colorado ojo de perdiz bociblanco y aparentemente jirón de pintas, nacido en enero de 2023.
Nada reseñable en el recibo de capa. En varas, apenas tuvo fuerzas para embestir en el peto de la acorazada de picar, aunque queriendo emplearse en el primer encuentro, donde recibió una carioca trasera y recargando de Ángel Luis Sánchez, y en el segundo encuentro se llevó un picotazo también trasero y saliendo suelto al instante. En resumen, un puro trámite.
En banderillas, una brega regular de Rafael Rosa y unos pares a toro pasado ejecutados por Rubén Blázquez y Javier Gómez Pascual, aunque fueron aplaudidos pese a que se acobardaron en cuartear en la cara.
Mató de una estocada contraria algo desprendida, y le dieron una oreja muy barata e infame para la paupérrima estocada dejada por el salmantino, pero pese a quien le pese, hubo mayoría de pañuelos y tristemente no hay nada que podamos hacer. A Julio Norte ya le dieron una Puerta Grande en Las Ventas por matar de un bajonazo, así que ya ven cómo está el rigor y la seriedad hoy en día en el público de la Fiesta de los Toros, bajo mínimos y casi extinto.
De lo más destacable que puedo sacar de este chaval es que sabe torear de capote, recibiendo a su oponente de Antonio López Gibaja con un farol de rodillas, y varias verónicas bastante bien trazadas que no me disgustaron aunque tampoco me parecieron las más hermosas que haya visto.
Una de las grandes fallas del cordobés es que no tiene ni la menor idea de cómo ha de colocar a las reses para la suerte de varas. Ya saben que las Escuelas Taurinas siempre desprestigian a la suerte de varas cuando con esta no existiría el toreo a pie, por lo que les cuentan a los chavales antes de debutar con caballos que el tercio de varas es un trámite. Lamentable. Tras ser al fin bien colocado tras un largo sainete con el capote, el de Antonio López Gibaja se empleó medianamente bien en el caballo de picar, empujando con bastante fuerza en el peto, y Manuel Jesús Ruiz "Espartaco", de nazareno y oro, le dio una fea paliza en varas, dejando un puyazo trasero y barrenando mientras tapaba de forma vergonzosa la salida.
En banderillas, José Muñoz y Óscar Reyes cumplieron sin más con los garapullos, aunque Curro Javier dejó un detalle con bastante torería, en vez de rematar de forma penosa al utrero en los burladeros, quiso correrlo con el capote, aunque el de Antonio López Gibaja iba con las fuerzas bastante justas y apenas embistió.
Ya con la muleta, Manuel Quintana ejecutó un trasteo para mi gusto soporífero ante el utrero, que embistió de forma bobalicona en la muleta. El cordobés solo me gustó toreando al natural, mientras que con la mano derecha me pareció muy monótono. Así que toreo fundamental vi bastante poco. Los televisivos lo alardeaban como si el de Córdoba fuera la reencarnación de Lagartijo, Machaquito o Manolete, cuando la cruda realidad es que es un novillero muy verde que es buen veroniqueador pero que con la muleta apenas transmite al natural y nada al redondo, y que no sabe colocar bien en suerte a los utreros para el primer tercio.
El utrero demostró que era manso de libro y desafió al cordobés en el recibo de capote, no queriendo dejarse ganar. En varas, fue al menos tres entradas, aunque todas fueron de trámite. En la primera intentó descabalgar a Manuel Quinta, de malva y oro, mientras embestía hacia la silla de montar del jaco de Equigarce. En el segundo encuentro, apenas se empleó haciendo un amago de levantar el peto con uno de sus pitones, y en la tercera entrada salió suelto al instante. Manuel Quinta le dio cera en los dos primeros encuentros, y en el tercero un mero picotazo.
En banderillas, Curro Javier cuarteó en la cara en el primer par de banderillas que puso, aunque en el segundo par de palitroques, se alivió dando el pasito hacia atrás, restando el mérito de su actuación en líneas generales. El banderillero estuvo mucho mejor que la incompetente terna de novilleros.
-Dennis Martín (de rosa palo y oro): Es almeriense, aunque su familia materna proviene de Colombia. También debutó con picadores en este Circuito de Novilladas de Andalucía, y la mayoría de novilladas picadas que ha lidiado han sido por este certamen. Solía poner banderillas, aunque con más valor y ganas que precisión a la hora de colocar en buen sitio los rehiletes.
En varas, el utrero de Antonio López Gibaja se afligió para luego levantarse y embestir con cierta fuerza en el primer encuentro, en el que Andrés Pérez, de azul marino y oro, activó la picadora de carne barrenando bien trasero. Me da mi que en las Escuelas Taurinas también se debería dar clases a los picadores para que hagan de forma digna la suerte de varas y no los despropósitos de cada tarde.
Su segundo utrero se llamaba Zojito, herrado con el número 71, negro salpicado de pintas, y nacido en diciembre de 2022.
Nada que reseñar en el recibo capotero. En varas, el utrero hace un amago de emplearse en el equino de Equigarce para luego salir suelto al instante en las dos entradas, también manso. Juan Melgar, de azul rey y oro, dejó para finalizar la lamentable y desganada actuación de los picadores dos lanzadas bien traseras con carioca incluida.
En banderillas, buena brega de Juan Rojas al utrero de Antonio López Gibaja. Sus dos compañeros cumplieron sin más.
Durante la faena de muleta, Dennis Martín estuvo ante el manso pero geniudo utrero igual, picando piedra como Stajanov y ejecutando otra faena de muleta soporífera con gesticulaciones exageradas a la hora de citar con la muleta, posturitas grotescas, mientras el público de Málaga que había convertido a La Malagueta en una plaza portátil de pueblo le jaleaba sin cesar y los paniaguados televisivos de Canal Sur decían que tenía "torería" cuando en realidad no daba ni un pase de muleta bueno.
Mató igual de mal, dejando otra tanda de pinchazos en huesos antes de dejar una media estocada trasera tendida y atravesada.
Al finalizar el festejo, se dio el premio al triunfador del Circuito de Novilladas de Andalucía de 2026, siendo el cordobés Manuel Quintana el que se hizo con el certamen tras cortar aquellas dos orejas de pueblo en cada uno de sus utreros.
Para el público orejero, triunfalista y verbernero de La Malagueta habrá sido una gran tarde de toros, pero para los que sabemos que la suerte de varas es fundamental, que si se hacen buenas lidias al novillero le va a ir mejor, y cómo es el toreo de verdad, la tarde fue un auténtico despropósito, en cuanto a los novilleros. Los utreros fueron mansos, algunos descastados y otros más broncos y geniudos.
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