domingo, 30 de agosto de 2026

Respecto a lo acontecido en Bilbao el pasado viernes: Lo que les ocurre a los monosabios por pasarse de listos.

 El pasado viernes 28 de agosto, en el que se cumplieron 79 años de la trágica cornada mortal que sufrió el legendario matador de toros cordobés Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete" ante aquel Islero de Miura en la Plaza de Toros de Linares, también ocurrió un hecho que llegó a la mayoría de noticias: Un monosabio de la cuadra de caballos de picar de Equigarce, se llevó una cornada por parte de un toro del hierro salmantino de Domingo Hernández mientras se realizaba la suerte varas al cuarto toro de la corrida del mismo hierro en la Plaza de Toros de Vista Alegre de Bilbao. Todas las fotografías son del francés Philippe Gil Mir.



Como ven, el monosabio había salido a "ayudar" al picador cuando el torillo de Domingo Hernández estaba aún en el peto del jaco de Equigarce, como pueden ver en la imagen inferior. La primera imagen de la entrada es cuando el auxiliar es prendido ya por el de Domingo Hernández:



Luego cayó al suelo y el burel de Domingo Hernández le dio una cornada en el glúteo de unos treinta centímetros de profundidad, siendo rápidamente  llevado a enfermería por el resto de mozos de cuadra de Equigarce.














 Finalmente, fue trasladado al Hospital Universitario de Basurto, donde fue estabilizado y logró mejorar favorablemente tras la cornada que se llevó en el glúteo, que podría haber sido hasta peor. Los medios y portales del sector han destacado el "valor" del monosabio cuando realmente lo que ha cometido es un acto de temeridad. Ya sabemos que los monosabios de las cuadras de caballos de picar suelen ayudar y salir al ruedo en exceso, salvo los honrados auxiliares de la cuadra francesa de Alain Bonijol, que acuden al ruedo cuando sus caballos sufren momentos realmente peliagudos, hasta el propio Alain ha salido y se ha jugado el tipo por sus caballos de picar en ciertas ocasiones. Pero este mozo de cuadra de Equigarce salió a "ayudar" en el peor momento posible, cuando el toro aún no ha sido retirado de la contraquerencia, y se llevó la cornada por pasarse de listo. También me hace reflexionar sobre el riesgo de las cornadas, ya sea de un toro serio, fiero,  geniudo, encastado y con poder, o de un toro comercial seleccionado para embestir cual carretón y ser bobalicón a más no poder como este de Domingo Hernández, porque ya se han visto casos de cornadas bastante graves cuando las figuritas de mazapán y pitiminí se confían en exceso. El acto de este monosabio ha sido de pura temeridad y nula valentía, aunque desde aquí le deseo mejoría tras la dura cornada, pese a que se la llevó por pasarse de listo al salir a ayudar cuando no era solicitado.

Ah, y ya hablando de Bilbao, respecto al pasado jueves 27 de agosto y el lleno de "No Hay Billetes" para la corrida de Victoriano del Río estoqueada por Diego Urdiales, Alejandro Talavante, y Andrés Roca Rey, considero que, pese al bombardeo mediático que el sector le ha dado a la noticia, considerándolo un hecho positivo, que lo es en lo económico, no significa que la Plaza de Toros de Vista Alegre de Bilbao no esté pasando por un buen momento, pues en el resto de festejos, los cuales son reducidos para una plaza de primera, la plaza bilbaína solo se llenó un tercio de entrada. Y además, las plazas de toros pueden estar llenas, lo cual es positivo desde una perspectiva económica, pero ello no hace que tenga una mejor afición, porque hay cosos taurinos que se llenan hasta la bandera y la mayoría de sus espectadores desconoce al completo los encastes del Toro de Lidia, cómo se han de hacer las suertes, cuándo se torea bien, y cuándo se mata bien. Ese público de aluvión solo va a ver cortar casquería, aunque hay que decir que es el que mantiene económicamente a las plazas de toros, porque aficionados de verdad a la Fiesta de los Toros somos pocos, y sería muy difícil (no imposible) llenar una plaza de toros.




Saludos desde Ronda, y como decía el célebre ganadero Don Victorino Martín Andrés: "Si se cae el Toro, se cae la Fiesta".

                                   Escribe Raúl.

jueves, 27 de agosto de 2026

Plazas de primera en España, la sombra de lo que alguna vez fueron (2): La Malagueta, 150 años después: Málaga no merece una plaza de primera.

 Recientemente, el pasado sábado 22 de agosto de 2026, culminó la Real Feria de Agosto de Málaga del año 2026, en lo taurómaco, con una corrida que homenajeaba los 150 años de la Plaza de Toros de La Malagueta, ubicada entre el Paseo de Reding y el costero barrio de la Malagueta. Se lidiaban seis toros, tres del hierro gaditano de Torrealta y otros tres del hierro salmantino de Garcigrande para el sevillano Morante de La Puebla, el peruano Andrés Roca Rey, y el onubense David de Miranda. 


Pese a que los medios generales del sector difundan que la feria de esta temporada había sido exitosa en todos sus ámbitos, desde los "No Hay Billetes" hasta las numerosas Puertas Grandes cuya mayoría son bastante cuestionables, La Malagueta vive otra realidad. Pues, una plaza que categóricamente es de primera, tiene de todo menos lo que debería caracterizar a una plaza de primera: En vez de un palco presidencial cuyos presidentes y asesores sean ejemplares y cumplan con el reglamento a rajatabla, Málaga tiene presidentes incompetentes y que caen sumisos al triunfalismo más mezquino y dañino para la Fiesta de los Toros; en vez de una afición cabal, que critique todo aquello que se marra o se realiza de forma antirreglamentaria en las lidias (picar trasero mientras se barrena y se tapa la salida al toro, rematar a los toros en los burladeros...), la afición malagueña aplaude y jalea todo aquello que se hace de forma nefasta en las lidias, desde los picadores dejando puyazos traseros y ejecutando cariocas nauseabundas hasta trasteos de muleta en los que se abusa del pico y se cita con la muleta atrás;  y en vez de toros, utreros y erales que salgan íntegros, serios y con trapío, salen reses impresentables, feas, con crotales, y con un afeitado de no te menees (exceptuando a la corrida de Victorino Martín, la única íntegra del serial). De hecho, el público de aluvión de La Malagueta ya se parece a los claveleros del gin-tonic de Las Ventas, aunque tampoco ha llegado todavía a los extremos de los ebrios que ocupan numerosas localidades en la monumental madrileña durante los seriales de las Ferias de San Isidro y Otoño. Entonces, ¿merece Málaga que su plaza de toros siga siendo hoy en día de primera?





Primero, hablemos del tipo de toro que se lidia en el coso del Paseo de Reding. En general, las reses lidiadas en Málaga llegan a tener en la mayoría de ocasiones una presentación muy por debajo o muy justa para una plaza de primera categoría, con toros poco serios, con caras de no comerse a nadie, y en muchos festejos, se afeita de forma vergonzosa a las reses, no solo en la corrida de rejones, donde el afeitado o despuntado si está aceptado reglamentariamente. Les muestro aquí fotografías de varios de los toros que se lidiaron en la Corrida Picassiana del pasado 4 de abril de 2026, todos esos toros de la familia Fraile (se lidiaban las ganaderías de El Puerto de San Lorenzo, La Ventana del Puerto y El Pilar) eran impresentables para una plaza de primera. Eran muy bajos, apenas tenían trapío, daban más pena que temor y respeto, y sospecho que podrían haber sido afeitados. Aunque bueno, hoy en día se afeita todo, hasta las novilladas sin picadores. 










La presentación de estos toros, sin afeitado, obviamente, la toleraría para una plaza de tercera categoría o una plaza portátil, pero estos toros eran auténticamente impresentables por lo ya comentado previamente. Y esto no pasa solo en las corridas de toros de La Malagueta, esta presentación impropia de una plaza de primera también ocurre en las novilladas picadas y las novilladas sin picadores, las cuales ya comenté en las entradas previas al blog. Si estos toros salen en Madrid, se llevarían bastantes pitos. El único festejo de La Malagueta donde se vieron toros con trapío, excelentemente presentados e íntegros fue la corrida de Victorino Martín, que tenía unos pitones que eran como agujas. De los crotales en las orejas de las reses, ya ni hablemos, que parece que estemos viendo en la plaza a un toro de una ganadería cárnica en vez de un toro de una ganadería de bravo.


También es importante resaltar que en esta plaza, apenas hay diversidad de encastes, se lidian las ganaderías más comerciales, dóciles y bobaliconas posibles para que la empresa siga ganando un dineral con toros aburridos y previsibles, salvo alguna coartada torista como Miura o Victorino Martín, entre otros hierros. Por lo demás es encaste Domecq a raudales (Murube-Urquijo en el caso de los festejos de rejones) y algún encaste a cuentagotas como el Núñez en dos de las novilladas sin picadores del Certamen Internacional de Escuelas Taurinas de esta temporada o el encaste Albaserrada para la tapadera torista. Una plaza de primera debería ser un escaparate de todo tipo de encastes, incluso hasta los más exigentes y fiero, porque no cada encaste tiene su propio comportamiento y lidias.


El segundo tema a tratar son las lidias y las actuaciones de los matadores de toros y novilleros y sus subalternos. En una plaza de primera, se habría de exigir una buena lidia, en la que se pique en el morrillo dosificando el castigo, en laque a la hora de banderillear al cuarteo se deje un par de banderillas mirando al animal frente a frente y no escabulléndose de este, y que se mate en condiciones con el estoque. Eso es lo que exige un aficionado cabal. Pero La Malagueta no tiene nada de eso. Es el mismo cachondeo de lidia que casi el 99% de las plazas de toros españolas: El tercio de varas, antaño el más importante porque es el que nos ayuda a determinar el comportamiento de un toro y si este es bravo o no, se convierte o en un simulacro donde se pega un picotazo para levantar rápidamente la puya, o en una carnicería donde se tapa la salida sin razón alguna al toro y donde se barrena de forma vergonzosa, y si sumamos además el desprestigio que tres cuartos de matadores de toros y novilleros le dan a esta suerte al considerarla un trámite, vemos que todo se quiere hacer a contrarreloj, colocando rematadamente mal a las reses en suerte y cambiando el tercio al instante tras las dos entradas reglamentarias que se exigen como mínimo para cambiar el tercio. Las suertes de banderillas, en algunas ocasiones se hacen bien las lidias y se ponen buenos pares al cuarteo, pero muchos banderilleros resabiados la dan con queso y dejan pares muy a toro pasado o se exceden con los lances con el capote. Y en cuanto a la suerte suprema, si no estamos ante un buen estoqueador, la mayoría de veces se mata rematadamente mal, con estocadas traseras, bajonazos, atravesadas, tendidas, estocadas cortas, pinchazos en el lomo, desaciertos con el verduguillo, y demás fallos que convierten a la suerte suprema en un sainete largo y patético, en vez de entrar a matar perfilándose bien. En cuanto a los espadas, salvo los más honrados, suelen utilizar los trucos del destoreo en muchas ocasiones, lográndosela colar a los espectadores malagueños, tales como retrasar la muleta a la hora de citar en vez de cargar la suerte, esconder la pierna en vez de mostrarla al toro, hacer el insulso pase del tiovivo que desde mi perspectiva no tiene valor alguno, y abusar de posturas y muecas grotescas en vez de torear con naturalidad con la muleta. Pero todo eso da igual, porque el clavelero público malagueño aplaude y jalea todo, por lo que los actuantes se despreocupan en hacer las cosas bien en  las lidias, salvo honradas excepciones.







El tercer tema a tratar es el palco presidencial. Una plaza de primera categoría no ha de caer ante el triunfalismo barato pedido por un público que no tiene ni idea de lo que es un Toro en condiciones ni lo que es torear bien. Salvo ciertos usías que intentan mantener el casi extinto rigor que queda en esta plaza, la mayoría de presidentes sacan toda la ropa al tendedero, destrozando aún más la escasísima seriedad de esta plaza. Veo que se dan orejas cuando se ha matado rematadamente mal, vueltas al ruedo a toros que no han ido ni tres veces al caballo ni se han empleado en varas, y que los avisos no tienen ningún efecto, pues los espectadores malagueños, tan toreristas y triunfalistas, nunca abroncarán al espada de turno si mata tan rematadamente mal. 


Esto ocurrió con el novillero sin picadores mexicano Alonso Mateos, de la Escuela Taurina de Aguascalientes, que tras dejar una estocada muy caída y muy desprendida que no tuvo efecto por su pésima colocación, tuvo que tomar el estoque de cruceta, con el que estuvo desacertado en tantas ocasiones que le sonaron los tres avisos y el eral de Reservatauro que lidiaba se le fue vivo a chiqueros. Es cierto que era un novillero sin picadores, que tiene mucho que aprender, pero la ovación que le dieron al hidrocálido fue tan exagerada por parte del público cuando este había fallado con la espada. Si el chaval fuera ya novillero con picadores o matador de toros, ahí si deberían de cambiar las cosas y le abroncarían, eso sí, los aficionados cabales, porque el público de clavel le aplaudiría incluso si dejara una estocada enhebrada en la penca del rabo. Ahí les dejo la crónica donde ocurrió la actuación de Alonso Mateos, por si la quieren leer: 

https://httpsvaloryaltoro.blogspot.com/2026/08/real-feria-de-agosto-de-malaga-2.html



Ya por último, hablemos del público, el insufrible público de aluvión de la Plaza de Toros de La Malagueta. Aquellas personas que se sientan en los tendidos, gradas y andanadas de la plaza, salvo ciertos aficionados de verdad que aún asistan a los festejos del coso del Paseo de Reding, no tienen ni la menor idea de la presentación y comportamiento de las reses que se lidian, ni de encastes, ni de cómo se han de hacer las cosas bien en la lidia, ni cómo se torea bien. Aplauden todo, y cuando digo todo, es desde ovacionar a un picador que en vez de hacer una suerte de varas en condiciones pica traserísimo barrenando y haciendo la carioca, aplaudir y jalear pares a toro pasado, y berrear ante faenas de muletas basadas en el destoreo en vez de torear con naturalidad. Piden orejas y rabos sin rigor alguno cuando se ha matado fatal con la espada, y en muchas ocasiones lo consiguen, porque en La Malagueta no hay un público general bien educado, serio, con afición y que sabe elogiar todo lo que se hace bien y protestar todo lo que se marra, sino un público de plaza de tercera de pueblo, que viene a las plazas no por afición a este mundo sino por mera tradición o como un escenario o telón para meriendas, borracheras o saraos, nunca por verdadera afición a este mundo.


En definitiva, Málaga no merece tener una plaza de primera categoría por todo lo comentado, y La Malagueta se convierte, desde mi perspectiva, en la peor plaza de toros de primera categoría de España, por lo que Pamplona, a la cual ya le dediqué una crítica sobre su situación actual, pasa a ser la segunda peor plaza de primera categoría de España. Aún me quedan muchas plazas de primera que reseñar, y estos análisis sirven perfectamente para comprobar que la Fiesta de los Toros, aunque el sector nos venda que está en un gran momento, realmente vive una gran decadencia de su esencia, porque esta depende no de los números del negocio, sino de la sabiduría, rigor y seriedad de sus aficionados, y por aquellos escasos profesionales y ganaderos que aún tienen oficio, sabiduría porque afición  quieren hacer las cosas bien y contentar al aficionado.


Saludos desde Ronda, y como decía el célebre ganadero Don        Victorino Martín Andrés: "Si se cae el Toro, se cae la Fiesta".

                     


                                         Escribe Raúl.



domingo, 23 de agosto de 2026

V Certamen Promesas del Rejoneo de Castilla La Mancha (2): Novillada de rejones en El Bonillo (16/08/2026). Una noble y fuerte novillada del histórico hierro de Felipe Bartolomé para tres jóvenes rejoneadores que tienen aún mucho que aprender.

 Tras visualizar y reseñar los primeros festejos de la Real Feria de Agosto de Málaga, continúo mi empeño en ver los festejos restantes por televisión del V Certamen Internacional de Promesas del Rejoneo impulsado por Castilla La Mancha Media. El pasado domingo 16 de agosto de 2026, se celebró la tercera novillada de rejones clasificatoria de este certamen, celebrada en el municipio albaceteño de El Bonillo, en la que participaron el alicantino Salvador Gil, el mexicano Rafael Ayala, y el ciudadrealeño Pedro Velasco, que debutaba en público, frente a seis erales del hierro sevillano de Felipe Bartolomé (de encaste Santa Coloma en la línea de Joaquín Buendía, ubicada en la finca "Mojón Blanco" en Lebrija, de divisa azul celeste y grana, tomó la antigüedad en Madrid el 12 de junio de 1884, su representante es Don Aníbal González Sanz de Andino, y pertenece a la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia). La novillada estuvo bien presentada pese al despuntado reglamentario en rejones y los crotales que tuvieron en las orejas algunos de los erales que se lidiaron, fue noble, templada y fuerte de manos en líneas generales, con algunos ejemplares más exigentes y que pusieron en aprietos a los jóvenes rejoneadores practicantes y que incluso tuvieron dureza a la hora de morir como el sexto. Además, ninguno de los erales abrió la boca durante las lidias. Los tres jóvenes rejoneadores mostraron buenas cuadras y ganas de ejercer la profesión, aunque mostraron estar todavía muy verdes, caso del mexicano Rafael Ayala (que se presentaba en España) y el ciudadrealeño Pedro Velasco (que hacía su debut en público), dejando algunas banderillas muy traseras y mal colocadas, e incluso una llegó a la boca del segundo eral de la tarde, aunque rápidamente fue retirada, y no estuvieron muy acertados con la colocación de los rejones de castigo en el tercio de salida ni con los rejones de muerte a la hora de entrar a matar.




La Plaza de Toros de El Bonillo registró al menos poco más de media entrada aproximadamente. El público estuvo compuesto por partidarios de los tres caballistas que vinieron en autobuses y por los residentes del municipio albaceteño, siendo un típico público triunfalista de plaza de pueblo de tercera categoría, cuyo único propósito fue pedir casquería pese a las malas suertes supremas que se vieron en ciertos puntos de la novillada de rejones y los desaciertos con el descabello, por lo que vimos algunas orejas que para mi gusto no hubieron de haberse concedido por los fallos a la hora de entrar a matar.




-Salvador Gil (de traje de corto blanco con detalles en negro): Es natural de Elche, y ya ha pasado por dos ocasiones por este certamen, tanto en 2024  como en 2025, por lo que su breve trayectoria como rejoneador practicante ha transcurrido dentro de este certamen, pues anteriormente solo pudo rejonear en festivales taurinos mixtos o en novilladas sin picadores junto a jóvenes alumnos de diversas Escuelas Taurinas.


Su primer eral se llamaba Marinero, herrado con el número 18, cárdeno oscuro bragado meano corrido axiblanco de pintas, y nacido en octubre de 2023. Presentaba un crotal en su oreja derecha.




El caballista alicantino utilizó para el tercio de salida a Pardínez, un lusitano tordo adornado con borlas negras y con el hierro de Rui Salvador, con el que enceló muy bien al noble eral de Felipe Bartolomé. Dejó tres rejones de castigo muy traseros, llegando uno de ellos al costillar, aunque el público aplaudió pese a la pésima colocación de los rejones, cuando estos se deberían colocar o en el morrillo o en la yema del toro en vez de en el costillar o en el lomo. 









En banderillas, Salvador Gil continuó cabalgando en Pardínez, dejando varios rehiletes de buena colocación mientras citaba y encelaba bastante bien al eral de Felipe Bartolomé, que continuaba embistiendo con nobleza y galope pese a los rejones de castigo tan traseros que había colocado el caballista alicantino. Realizó una faena con los garapullos sin demasiados tiempos muertos  yendo a cambiar de caballo y buscando siempre transmitir al público.





Además de Pardínez, el de Elche utilizaría también a Chicuela, una yegua lusitana torda adornada con lazos azules y blancos en sus crines, del hierro de Pepe Cotán, y  en la que  el joven rejoneador practicante cabalgó sin usar la cabezada. Dejó primero una banderilla al estribo que cayó bastante baja, ejecutando varias piruetas, para luego dejar una banderilla al violín y colocar un buen par a dos manos. Después dejó varias banderillas cortas de dispar colocación.






A la hora de entrar a matar, citó al eral de Felipe Bartolomé de frente y  dejó un rejón de muerte atravesado y algo trasero. Ello no le impidió hacerse con dos orejas, de las cuales la primera no me molestó por la buena dimensión del joven rejoneador practicante. Por cierto, muy mal la presión del caballista alicantino al palco presidencial cuando este volvió a montarse tras echar pie a tierra para hacer adornos de doma clásica para forzar la segunda oreja cuando esta depende exclusivamente del palco presidencial a diferencia de la primera. Es un gesto que me molesta y mucho, pues cuando un rejoneador echa pie a tierra tras la suerte suprema, no debería volver a montar en sus caballos para pedir los trofeos. Los trofeos los pide el público y los acepta o los deniega el palco presidencial, debería ser antirreglamentario que los propios actuantes, ya sean a pie o a caballo, pidan los trofeos, y que cuando lo hicieran, se llevaran una sanción que sería más leve o más grave según la presión de la petición.





Su segundo eral se llamaba Jazminero, herrado con el número 3, negro entrepelado bragado meano corrido de pintas, y nacido en octubre de 2023.




  El rejoneador de Elche lo recibió para el tercio de salida con Tanqueray, un lipizzano tordo, cuyo padre, Roncal, perteneció a la cuadra del rejoneador navarro Pablo Hermoso de Mendoza. El alicantino enceló muy bien al eral de Felipe Bartolomé a su cabalgadura, para luego clavar dos rejones de castigo, el primero entre el costillar y el lomo, y el segundo justo bajo la divisa, mejor colocado, en la yema del animal. El eral de Felipe Bartolomé embistió repitiendo y con nobleza hacia la grupa de Tanqueray.





En banderillas, volvió a montar en Pardínez, dejando varios rehiletes en buen sitio y muy bien ejecutados al eral de Felipe Bartolomé, que siguió teniendo un comportamiento noble aunque sin abrir la boca en ningún momento ni doblar las manos.






Luego, para culminar el tercio de banderillas y el último tercio, el ilicitano estuvo a lomos de su yegua Chicuela otra vez, que montó de nuevo sin utilizar la cabezada, dejando esta banderilla al violín de buena ejecución.




A la hora de entrar a matar, volvió a citar de frente al eral de Felipe Bartolomé, dejando un pinchazo para a la postre clavar un rejón de muerte muy trasero y desprendido que apenas tuvo efecto, por lo que tuvo que echar a tierra y descabellar. En cuanto a su uso del verduguillo, falló varios intentos sonándole un aviso, aunque el alicantino siempre descabellaba directamente hacia el pescuezo del eral en vez de hacer el vergonzoso pinchazo al hocico del animal con el verduguillo. Pese a su fallo en la suerte suprema, el benevolente y triunfalista público de El Bonillo le dio una oreja más, aunque hubiera sido más justa y seria
 una vuelta al ruedo que una oreja tras marrar en la suerte suprema.

-Rafael Ayala (de traje de corto azul marino, se presentaba en España): Es el hijo del caballero rejoneador de Yucatán Cuauhtémoc Ayala, y en las últimas temporadas ha realizado sus primeros paseíllos como rejoneador practicante en su México natal. Esta novillada ha supuesto su debut como rejoneador practicante en España. Es aún bastante joven, pues apenas tiene dieciséis años de edad y tiene mucho que aprender aún, pues se le notaron muchas carencias en todas las suertes en los dos erales que lidió.

Su primer eral se llamaba Cantinero, herrado con el número 7, siendo un precioso berrendo en cárdeno lucero careto calcetero aldiblanco mosqueado bocinegro de pintas, y nacido en noviembre de 2023. Los televisivos de Castilla La Mancha Media creyeron que era cárdeno nevado de pintas. 



Rafael Ayala lo recibió y templó bastante rápido con su caballo Nicasio, un lusitano tordo picazo con lazos rojos en sus crines, ejecutando algunas pasadas bastante preciosas. Eso sí, dejó un rejón de castigo  muy trasero en el lomo para luego tomar otro rejón de castigo que finalmente no colocó para cambiar de tercio.



En banderillas, el joven rejoneador mexicano utilizó a Vendas Novas, un caballo lusitano tordo de banderillas cuyas crines estaban decoradas con castañetas negras y blancas. Estuvo muy desacertado a la hora de clavar los garapullos, cayendo algunos de ellos muy bajos e incluso uno cayó en la boca del eral de Felipe Bartolomé. Además, cabalgaba a una velocidad excesivamente mayor que la de la embestida del novillo. Al menos cerró su actuación con Vendas Nova dejando una banderilla en muy buena colocación que pueden ver debajo de la fotografía de la banderilla que cayó vergonzosamente en la boca del eral.




Luego, el de Mérida montó en Eco, un caballo lusitano castaño del hierro de Manuel Braga y con las crines sueltas. El caballo perteneció previamente al  rejoneador pacense Leonardo Hernández. Con este corcel, Rafael Ayala dejó varios palitroques mejor colocados que los anteriores que clavó con Vendas Novas y algunas piruetas bastante vistosas aunque eso sí, sin estar frente al eral de Felipe Bartolomé, mientras este continuaba embistiendo con nobleza y temple a las cabalgaduras del caballista mexicano y sin abrir la boca.






Para el último tercio, Rafael Ayala estuvo a lomos de Bambú, un caballo lusitano bayo con las crines sueltas y del hierro del caballero rejoneador hispano-luso afincado en La Puebla del Río Diego Ventura, dejando para culminar su descafeinada actuación llena de numerosos altibajos con unas banderillas cortas bien colocadas y ejecutadas antes de tomar el rejón de muerte para la suerte suprema.



A la hora de entrar a matar, dejó un rejón de muerte desprendido y corto que no tuvo ningún efecto, por lo que echó pie a tierra para tomar el estoque de matar, con el que efectuó un auténtico sainete, pinchando en numerosas ocasiones para dejar finalmente una estocada corta atravesada y tendida, para luego tomar el descabello, sonándole un aviso y rozando el segundo. Hizo bien José Miguel Martín de Blas en los comentarios en criticar los pinchazos con el verduguillo al hocico del eral en vez de descabellar directamente en el cuello del animal, pues el mexicano podría haber sido volteado al provocar las arrancadas del novillo de Felipe Bartolomé.








Su segundo eral se llamaba Revisor, herrado con el número 15, cárdeno oscuro bragado meano corrido de pintas, y nacido en noviembre de 2023. Tenía un crotal en la oreja derecha. Ya sabrán que siempre argumento que los crotales afean al completo la presentación de una res cuando es lidiada, y la corrida de El Capea y Carmen Lorenzo que se celebró el pasado 30 de julio en Las Ventas es un gran ejemplo 
(Les dejo aquí el enlace de la crónica que redacté sobre aquel festejo: https://httpsvaloryaltoro.blogspot.com/2026/08/copa-chenel-2026-30072026-el-capea-y.html).




Rafael Ayala recibió a este noble y templado eral de Felipe Bartolomé con Nicasio, cabalgando a unas velocidades que no se acoplaban a las de la embestida del eral, por lo que tardó en clavar los rejones de castigo, cayendo el primero algo trasero bajo la divisa y el segundo también cayó cercano a la divisa del novillo, que fue colocada entre las agujas y el costillar.



Mientras cambiaba de caballo, el auxiliador José Otero, de azul y rey y azabache con cabos en hilo blanco, lo bregó bastante bien con el capote, mientras el eral de Felipe Bartolomé humillaba de cine y sin abrir la boca en el capote dada su nobleza y repetición, y el banderillero remató con una chicuelina. Por el resto de la tarde, las cuadrillas apenas fueron dadas en importancia tanto por los televisivos como por el público, que los pitaba por el simple hecho de colocar en suerte a los erales mientras los rejoneadores practicantes cambiaban de equino.




En banderillas, primero montó en Eco, estando más aseado el mexicano que en su anterior lidia a la hora de clavar los garapullos, aunque no hacía bien los embroques, pues cabalgaba a una velocidad demencial que complicó colocar en suerte al eral de Felipe Bartolomé.





Luego, el de Yucatán estuvo a lomos de Cazador, un caballo lusitano tordo picazo con borlas negras en sus crines, con el que remató el tercio de banderillas con un rehilete bien colocado por el pitón derecho y con el que el último tercio dejó varias banderillas cortas y una rosa bien colocadas y ejecutadas. Quiso también colocar un par de banderillas a dos manos en el segundo tercio, pero no supo colocar bien en suerte al novillo y finalmente se rajó para tomar las banderillas cortas.




A la hora de entrar a matar, dejó un rejón de muerte entero pero bajo, no obstante, la excesiva benevolencia del público le ayudaría a cortar dos orejas de verbena, aunque una de ellas no me pareció tan excesiva.



-Pedro Velasco (de traje de corto corinto, debutaba en público): Es natural de Almagro, aunque su familia proviene del municipio alicantino de Torrenueva, manteniendo una estrecha relación con la familia Cartagena, dinastía de rejoneadores natural de Benidorm. Además, Paco Cartagena es su maestro y quien le ha impulsado a entrar en el mundo del arte de Marialva.

Su primer eral se llamaba Cañonero, herrado con el número 16, cárdeno bragado meano corrido de pintas, y nacido en diciembre de 2023. Tenía un feo crotal en una de sus orejas. 



Pedro Velasco utilizó para el tercio de salida a Especial, un caballo Pura Raza Española tordo del hierro de Martín González Porras, y que llevaba en sus crines unas borlas rojigualdas que formaban los colores de la bandera de España. El de Almagro enceló muy bien al eral de Felipe Bartolomé, que embestía y galopaba velozmente tras haber dado varios derrotes en los burladeros y ser recibido de capa por los auxiliadores de su cuadrilla. Dejó un pésimo rejón de castigo en el lomo del eral que hizo que doblara las manos. Los comentaristas, sin embargo, eludieron el error para hablar sobre el banderín del rejón de castigo en vez de denunciar la pésima colocación del rejón.





En banderillas, Pedro Velasco montaría primero a lomos de Islao, un caballo lusitano tordo del hierro de Arsenio Cordero y adornado con lazos rojos en sus crines, con el que puso varias banderillas al estribo bien ejecutadas y en mejor posición que ese infame y traserísimo rejón de castigo en el lomo.




Luego, montó en Arrebato, un caballo lusitano tordo mosqueado y  adornado con borlas verdes en su crin, con el que realizó varias batidas al pitón contrario bien planteadas y clavando con precisión los garapullos.



Para el último tercio y la suerte suprema, el caballista ciudarealeño montó en Pimienta, un caballo lusitano tordo adornado con lazos azules y blancos y que pertenece también al joven rejoneador practicante portugués Luis Pimenta. Dejó varias banderillas cortas, colocadas de forma muy dispar.



A la hora de entrar a matar, deja un rejón de muerte entero, cortando dos orejicas de pueblo pedidas sin cansancio por el triunfalista y verbenero público de El Bonillo. La primera oreja no me pareció molesta, pero no hubo de cortar un segundo apéndice por haber marrado el tercio de salida con ese rejón de castigo tan trasero. Si fuera picador y hubiera dejado un puyazo trasero, le habría caído una buena bronca por marrar de forma tan vergonzosa el castigo.



Su segundo eral se llamaba Clavelito, herrado con el número 5, negro entrepelado meano de pintas, y nacido en octubre de 2023. Presentaba un crotal en la oreja derecha.



El de Felipe Bartolomé salió abanto, dando varias vueltas al ruedo, para luego ser encelado en el capote de uno de los auxiliadores de Pedro Velasco, que le dio varios lances muy bien trazados con el percal, mientras que el eral humillaba de lujo. Lamento no poder dar en esta ocasión el nombre del banderillero, pues en ningún momento fue mencionado durante la retransmisión.


A la postre, Pedro Velasco lo enceló  a la grupa de su equino al instante montando de nuevo en Especial. Esta vez el de Almagro colocó el primer rejón de castigo en el morrillo (¡bien) aunque algo caído, para luego dejar un segundo rejón de castigo ya bastante trasero.



En banderillas, montó primero en Islao, dejando varias banderillas de dispar colocación y de las que no salió limpio de los embroques, pues el eral de Felipe Bartolomé-que tuvo un comportamiento noble durante toda la lidia y sin abrir la boca hasta su muerte- prendió al jaco en dos ocasiones, aunque sin dejar graves lesiones al caballo lusitano por el despuntado de los pitones. 




Para continuar con el tercio de banderillas, montó posteriormente en Arrebato, siendo prendido el corcel en algunos de los embroques también, aunque tampoco sin graves consecuencias por el vergonzoso despuntado en demasía del eral de Felipe Bartolomé.
Pedro Velasco intentó dejar una banderilla al violín también, aunque la colocó a toro pasado, restando mérito por completo a la suerte.





Para el final de su actuación, volvió a utilizar a Pimienta, dejando varias banderillas cortas también de dispar posición en los instantes previos a tomar el rejón de muerte para entrar a matar.



Dejó un rejón de muerte algo trasero y atravesado para luego echar pie a tierra y descabellar, estando muy desacertado el joven rejoneador practicante con el verduguillo. Tras varios descabellos, el eral de Felipe Bartolomé cayó, y el público, que parecía haberse enfriado tras la pésima suerte suprema, enloqueció para pedir dos apéndices que desde mi perspectiva me parecieron muy exagerados y carentes de rigor. El caballista solo hubo de haberse llevado una vuelta al ruedo en su segunda actuación.

Así concluyó la tercera novillada de rejones clasificatoria del V Certamen Internacional de Promesas del Rejoneo de Castilla La Mancha, clasificándose para la final en Riópar del día 28 de agosto Pedro Velasco, que actuará junto a Javier Funtanet y Alejandro Martín Ruiz frente a utreros del hierro cacereño de El Madroñal.
Y en resumen, la novillada de Felipe Bartolomé me ha dejado buen sabor de boca pese a que tampoco ha sido tan encastada y algunos de los erales llegaban a unos niveles de nobleza bastante empalagosa, y estos tres jóvenes rejoneadores han tenido aspectos bastante positivos en sus lidias, pero a la vez han tenido numerosos fallos y errores que deben solucionar para sus próximos compromisos, especialmente a la hora de colocar de forma pésima los rejones de castigo y entrando a matar con los rejones de muerte. 

Saludos desde Ronda, y como decía el célebre ganadero Don Victorino Martín Andrés: "Si se cae el Toro, se cae la Fiesta".

Escribe Raúl.