domingo, 20 de septiembre de 2026

Desafío ganadero de Prieto de la Cal y José Escolar en Riaza (19/09/2026): Caprichoso y la oportunidad perdida de Francisco Montero para pegar un golpe sobre la mesa.

Tras ver la corrida desafío que se lidiaba el sábado 19 de septiembre de 2026 en la localidad segoviana de Riaza, dejo en este modesto blog una crónica de dicho festejo:


Se lidiaron tres toros del hierro onubense de Prieto de la Cal (de encaste Veragua, ubicada en la finca "Hacienda la Ruiza" en San Juan del Puerto, de divisa grana y oro, tomó la antigüedad en Madrid el 23 de mayo de 1919, su propietario es Don Tomás Prieto de la Cal y Picón, y pertenece a la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia), bien presentados y muy serios, especialmente el tercero de la ganadería que se lidió en tercer lugar, aunque mostraron fuertes magulladuras al haber recorrido por la mañana el encierro hasta la plaza, pues el segundo toro de Prieto de la Cal presentaba una cornada en una de sus piernas y debió ser devuelto aunque finalmente ello no ocurrió. En cuanto a comportamiento, los tres toros de Prieto de la Cal decepcionaron en varas, dejándose pegar en los jacos de la cuadra del picador segoviano Israel de Pedro, salvo excepción del segundo de la divisa onubense, que fue ciertamente bravucón y fue pronto en varas, pero en la muleta dejaron en evidencia a la terna, especialmente a Pepe Moral y Juan de Castilla, demostrando genio, fiereza y orientación. Fueron todos masacrados en el caballo sin piedad, aunque mantuvieron la boca cerrada hasta la muerte y no perdieron las manos salvo excepción del corneado cuarto.


Completaron el desafío ganadero tres toros del hierro abulense de José Escolar (de encaste Albaserrada, ubicada en la finca "Monte Valdetiétar" en Lanzahíta, de divisa blanca y roja, tomó la antigüedad en Madrid el 24 de marzo de 1985, su propietario es Don José Escolar Gil, y pertenece a la Real Unión de Criadores de Lidia), bien presentados, siendo el tercer toro lidiado de esta divisa el más serio de toda la corrida, y de comportamiento noble, humillador y encastado en líneas generales, aunque ninguno cumplió en varas excepto el sexto, que fue bravucón y se empleó medianamente bien en el peto, pero se arrancó muy tardo al jaco en la tercera entrada.


Lidiaron este desafío ganadero el sevillano Pepe Moral, el colombiano Juan de Castilla, y el gaditano Francisco Montero (los dos primeros sustituían al salmantino Damián Castaño y al albaceteño Cristian Pérez). Salvo Francisco Montero, que tuvo un cierto sentido de la lidia y fue el único que colocó de largo a sus toros para el primer tercio, Juan de Castilla y Pepe Moral se pasaron por el arco del triunfo la importancia de la suerte de varas en un desafío ganadero, ordenando barrenar y carioquear sin piedad a sus varilargueros en el primer tercio, y se les vio completamente acobardados y sin recursos ante los de Prieto de la Cal. Se mató muy mal con las tizonas en toda la tarde, destacando para mal el esperpéntico sainete de Pepe Moral entrando a matar al primero de José Escolar, y el maratón de pinchazos ejecutados por Francisco Montero en el tercero de José Escolar.






Hubo un casi lleno en los tendidos de la Plaza de Toros de Riaza para este desafío ganadero, además de que los hierros de José Escolar y Prieto de la Cal fueron dibujados en el ruedo para dejar en evidencia que esta corrida es un desafío ganadero. Por cierto, es una manía mía, pero hubieron de lidiarse primero los toros de Prieto de la Cal por respeto al orden de antigüedad y luego los de José Escolar. Y hablando del público de la localidad segoviana de Riaza, es mucho más cabal que el promedio de espectadores de aluvión que ocupa las localidades de la mayoría de cosos taurinos repartidos por la geografía española. Hay buenos aficionados, con respeto al Toro de Lidia serio e íntegro, que reclaman ver una suerte de varas en condiciones, y que no se andan con chiquitas a la hora de protestar todo tipo de alivios y suertes pésimamente ejecutadas en las lidias.

De hecho, estaba José Escolar viendo la corrida desde el palco y se encontraba Tomás Prieto de la Cal y Picón en los tendidos, que quizá saldría muy decepcionado por el inesperado comportamiento de sus tres toros y por las abyectas masacres que recibieron en varas. 




Presidió el palco Don Víctor Jiménez Gamero, el cual estuvo acertado al cambiar el tercio en varas en el primer toro cuando este no se había casi ni empleado en el caballo-aunque debió haberlo devuelto por su notoria invalidez-en las dos entradas a las que acudió anteriormente. Tampoco se dejó llevar por la minoritaria y verbenera petición de oreja a Francisco Montero tras el tercer toro de la tarde, así que por lo general cumplió sin complicaciones el usía desde el palco del Ayuntamiento de Riaza. Eso sí, marró al permitir el cambio de tercio al cuarto toro de la tarde cuando este podría haber mostrado cierta bravuconería en una hipotética segunda entrada.

-Pepe Moral (de catafalco y plata, sustituía a Damián Castaño): El de Los Palacios y Villafranca sustituía al salmantino debido a que este había recibido una dura cornada de un astado del hierro gaditano de Fuente Ymbro en la concurso de ganaderías celebrada en Albacete el pasado jueves 17 de septiembre. No estuvo a la altura en toda la tarde.


Su primer toro fue este burel de José Escolar, cuyo nombre era Cartelero, herrado con el número 64, cárdeno de pintas, y nacido en marzo de 2022. Fue el que menos trapío tuvo de los toros de José Escolar.



En el recibo capotero, el toro de José Escolar humilló con nobleza en el percal, aunque el de Los Palacios y Villafranca no realizó nada destacable con el capote en toda la tarde.


En varas, Cartelero fue unas dos veces al jaco de Israel de Pedro, aunque se dejó pegar sin más, además de que ya se notaban sus signos de invalidez, pues perdía las patas delanteras y traseras cuando era colocado en suerte por Pepe Moral y sus banderilleros. A lomos estaba Juan Antonio Carbonell, de rosa y oro, que dejó un primer puyazo muy trasero y barrenando aunque sin carioquear, y el segundo puyazo fue aún más pésimos, ya que haría la carioca también. No obstante, el varilarguero no haría la mayor masacre de la tarde, que ya les comentaré pronto.




En banderillas, el toro de José Escolar mostró cierto genio, exigiendo y mucho a los banderilleros de Pepe Moral. David Salvador, de canela y azabache, hizo una brega medianamente aceptable, mientras que José Antonio Ventana "Toñete", de sangre de toro y azabache dejó un par de banderillas muy a toro pasado, y el francés Jéremy Banti, de azul celeste y plata, fue fuertemente pitado por estar totalmente desaseado, dejando sin vergüenza solo un rehilete en vez de colocar los dos palos.




En la muleta, el toro de José Escolar, pese a su invalidez, mostró cierta nobleza y humillación con un punto de casta que podría haber sido bien toreado, pero Pepe Moral estuvo siempre muy fuera de cacho, abusando del pico a la hora de citar al natural, y citando con la pierna retrasada. Al menos no alargó tanto su destoreo, yendo rápidamente a por el estoque de verdad.





A la hora de entrar a matar, ejecutó un auténtico y penoso sainete con la tizona. Primero pinchó y dejó media estocada trasera y tendida, luego realizó un metisaca, y por último una estocada delantera, entera y desprendida. Siempre se perfiló muy  mal y lejos  del toro de José Escolar. Y cabe recordar que no hace unas cuantas temporadas el sevillano había dejado muy buenas estocadas.










Su segundo toro fue del hierro de Prieto de la Cal, llamado Veragüeño, herrado con el número 10, siendo albahío bocidorado de pintas, y nacido en diciembre de 2021. Muy serio de presentación, aunque tenía numerosas heridas al haber corrido el encierro matinal, siendo la peor de esas heridas el varetazo que tenía en una de sus patas traseras.




Lo recibe el banderillero Jéremy Banti, que está más aseado con el percal que con los garapullos, mientras que el toro de Prieto de la Cal se defendía embistiendo con la cara arriba y con cierto genio. Después lo recibió Pepe Moral aunque de forma muy irregular.

En varas, tuvo cierta bravuconería, yendo directo al jaco de Israel de Pedro y embistiendo con violencia hacia la silla donde estaba montado Francisco Romero, de azul marino y oro, que lo masacró vergonzosamente, barrenando trasero sin cesar y tapándole de forma abyecta la salida. Incluso la vara quedó enhebrada en la piel del Veragua. Es una auténtica vergüenza picar así de mal. El presidente cambió el tercio, pero justo antes de que el caballista y el equino de Israel de Pedro abandonasen el ruedo de la portátil de Riaza, el de Prieto de la Cal se fue al relance hacia el peto e intentó romanear con un solo pitón, aunque recibiendo otra paliza trasera y con carioca. Si estuviéramos en una plaza donde se respeta con creces la suerte de varas, seguro que no ocurrirían estas suertes de varas tan descafeinadas y tan mal hechas.





En banderillas, aceptable brega de Jéremy Banti, aunque "Toñete" y David Salvador estuvieron de pena con los rehiletes, clavando las banderillas a paso de rejoneo y a toro pasado. Al menos el presidente obligó que hubieran un mínimo de cuatro garapullos.


En la muleta, el toro de Prieto de la Cal mostró genio y se defendió, mientras que Pepe Moral le dio una tanda de penosos trallazos que ejecutó muy fuera de cacho y abusando del pico de la muleta, no estando a la altura de las exigencias del afligido pero inteligente burel. En fin, en los portales comerciales del sector taurino dirán que "no tuvo opciones" en vez de criticar la carencia de técnica que tuvo el de Los Palacios y Villafranca en toda la tarde.




A la hora de entrar a matar, pinchó y dejó una estocada delantera y entera, aunque muy mal perfilado y pegando el telonazo para entrar a matar. Le cayó una buena bronca al sevillano, que, mientras era entrevistado por los periodistas paniaguados de Telemadrid, afirmó que el toro de Prieto de la Cal tenía un problema en la vista dado el varetazo en sus patas traseras. No obstante, si esto fuera cierto o no, Pepe Moral estuvo muy por debajo de las expectativas y con muy escasos recursos en sus dos toros, por lo que le recomiendo (aunque no creo que no vaya a leer esta crónica) replantearse su trayectoria si quiere seguir en esto.






-Juan de Castilla (de blanco y oro): El de Cali sustituía a Cristian Pérez, ya que el de Hellín había causado baja por resentirse de la dura cornada que le propició un toro de Conde de la Corte en la toledana Plaza de Toros de Illescas el pasado 1 de septiembre. Tuvo algún que otro recurso a diferencia de Pepe Moral, pero se le vio muy desganado, además de ordenar masacrar de forma impía a sus dos cornúpetas en el primer tercio.

Su primer toro tenía el hierro y divisa de José Escolar, de nombre Chatarrero, herrado con el número 43, siendo cárdeno de pintas y nacido en enero de 2022. Mucho mejor presentado que su primer hermano y bastante serio de presencia, con esos pitones playeros.




Lo recibió Juan de Castilla con una serie de verónicas bien ejecutadas, en las que el toro de José Escolar humillaba de lujo en el percal. Remató el recibo capotero el colombiano con una media verónica antes del primer tercio.




En varas, en el primer encuentro, Chatarrero empujó metiendo la cara arriba, pero en el segundo encuentro se dejó pegar sin más. La actuación a caballo de José María Expósito, de azul marino y oro, fue una auténtica vergüenza, dejando en la primera entrada un mero picotazo trasero y en la segunda barrenó sin cesar tras el brazuelo y ejecutando una feísima carioca. De hecho, antes de la segunda entrada, el de Escolar quiso aquerenciarse para evitar otra nauseabunda paliza. Estos toros de José Escolar son unos auténticos catedráticos...






Poco a reseñar del tercio banderillas, salvo la orientación y genio que desarrolló el toro de José Escolar, haciendo sudar a los banderilleros de Juan de Castilla, dejando al menos una buena brega Raúl Cervantes, de verde botella y azabache, mientras que sus compañeros se limitaron a clavar a toro pasado.


En la muleta, Juan de Castilla ejecutó algún buen muletazo con la mano izquierda, e intentó cargar la suerte en ciertas tandas, aunque nunca se acopló bien a las embestidas de Chatarrero, que mostró nobleza, humillación, y también casta y sentido durante el fullero trasteo del colombiano.





A la hora de entrar a matar, estuvo muy desacertado con la tizona, pinchando al intentar matar recibiendo, otro pinchazo en suerte natural, y una estocada entera y contraria. Eso sí, Chatarrero tuvo una bella muerte, resistiéndose a morir durante más de medio minuto antes de caer en el albero del coso de talanqueras de Riaza.









Su segundo toro tuvo el hierro y divisa de Prieto de la Cal, llamándose Felino, herrado con el número 14, siendo albahío bocidorado de pintas, y nacido en octubre de 2020. Bien presentado.





En el recibo capotero, el de Prieto de la Cal embiste con fiereza y genio, siempre con la cara arriba. Juan de Castilla deja un recibo de capote bastante insulso y con muy poco a destacar. En varas, Felino se va al relance hacia el picador de puerta, recibiendo un puyazo traserísimo y recargando de parte de José María Expósito mientras intenta pelear cuando le tapa vilmente la salida. Después, es colocado en suerte en la contraquerencia, donde es pronto en el cite del caballista aunque en el peto del catafracto de Israel de Pedro se lleva otra vergonzosa zurra trasera, barrenando y tapando la salida  de parte del caballista Javier Martín, de grana y oro.






En banderillas, Raúl Cervantes deja un excelente par de rehiletes cuarteando en la cara, como ha de ser. Rubén Sánchez realiza una brega mediocre en la que se excede con los capotazos y Rafi Goria clava a toro muy pasado los garapullos en su par correspondiente. 



En la muleta, el toro de Prieto de la Cal sabe dónde está exactamente Juan de Castilla, y embiste fiero y con genio, estando muy por encima del de Cali. Juan de Castilla ejecuta varias tandas de muletazos que no se acoplan a las exigentes embestidas del Veragua, quedándose sin recursos y por debajo de su oponente, por lo que se raja y toma la tizona.



A la hora de entrar a matar, da dos pinchazos y ejecuta finalmente una estocada que cae entera aunque muy baja. En resumen, descafeinada actuación la del colombiano en este desafío ganadero en Riaza, aunque Luis Miguel Encabo intentó idealizar su resultado desde los comentarios de Telemadrid, ya que recordemos que Luis Miguel Encabo es apoderado del diestro de Cali.



-Francisco Montero (de blanco y plata):  El de Chiclana de la Frontera fue el único de los tres espadas originalmente anunciados para este cartel que pudo trenzar el paseíllo. Estuvo mejor que sus compañeros de terna, aunque abusó excesivamente de elementos teatrales para intentar ganarse el cocido del público, muchas posturas y muecas grotescas que sobraron en los trasteos de muleta, aunque fue el único diestro que colocó en condiciones a uno de los toros para la suerte de varas.

Su primer toro fue de Prieto de la Cal, se llamaba Vinatero, herrado con el número 15, siendo jabonero bocidorado de pintas, y nacido en octubre de 2021. Bien presentado, aunque con muchas magulladuras tras haber corrido el encierro matinal.


Lo recibió Francisco Montero con una serie de verónicas y rematando el recibo capotero con una mano. Pero este recibo con el percal no era adecuado para un toro como este de Prieto de la Cal, muy exigente, fiero, geniudo y encastado, y embistiendo con la cara arriba.

En varas, se empleó bastante poco las tres veces que fue al caballo, pese a que fue pronto y al relance en las tres entradas. En los tres encuentros, fue muy mal picado por Antonio Peralta, de verde oliva y oro, que pese a dejar la puya cerca del morrillo, barrenó y ejecutó la abyecta carioca en los tres puyazos que recetó al Veragua, dejando numerosos agujeros para consumar una fea masacre en vez de hacer la suerte de varas en condiciones. Y eso que el varilarguero onubense sabe cómo se han de hacer las cosas bien en el primer tercio.





En banderillas, gran trabajo con los rehiletes el de Filipe Gravito, de azul noche y azabache, y Francisco Javier Tornay, de purísima y azabache, cuarteando excelentemente en la cara. Eso sí, el primer par del banderillero portugués fue algo más irregular.






En la muleta, Francisco Montero intentó torear de salón al de Prieto de la Cal, aunque este había desarrollado una fiereza y genio bastante grandes, siendo un toro que no perdonaba error alguno con la pañosa. Al de Chiclana de la Frontera le resbaló la fiera condición de su cornúpeta y siguió toreando de salón con la franela con algún buen pase hasta que fue prendido por el Veragua, ya que este sabía perfectamente diferenciar al muñeco de la franela. Tuvo suerte el gaditano, pues pese a que la voltereta pareciera fea, no se llevó ninguna cornada.




Después, continuó su excesivamente largo trasteo con la muleta con algún natural de buena calidad, que tiene mucho mérito ante toros con estas dificultades, aunque intercaló alguna dosis de buen toreo con muchas posturas y muecas muy teatreras y grotescas y pegando numerosos pases insulsos y sin acoplarse al toro de Prieto de la Cal, que estuvo muy por encima de Francisco Montero.







A la hora de entrar a matar, le sonaría un aviso por el prolongado tiempo de la faena, y dejaría un pinchazo hondo y una estocada entera algo trasera que dobló rápidamente a Vinatero, aunque hubo de descabellar, pinchando en el hocico y casi llevándose otro arreón en vez de colocar el descabello directamente en el cuello del burel. El docto público de Riaza, sabiendo perfectamente que lo importante en la suerte suprema es hacer bien la suerte y entrar a matar bien y no la rápida muerte de un toro, no pidió mayoritariamente un trofeo para el de Chiclana de la Frontera, pese a que algunos espectadores jalearon con los pañuelos blancos en una minoritaria e incomprensible petición. Hizo bien el palco en no claudicar ante los pocos pañuelos presentes en el tendido. Finalmente, Francisco Montero se dio una vuelta al ruedo por su propia cuenta. 







Su segundo toro fue de la ganadería de José Escolar, de nombre Caprichoso, herrado con el número 35, siendo cárdeno oscuro de pintas, y nació en febrero de 2022. Fue el toro más serio y con más trapío de toda la corrida, recibiendo una fuerte ovación nada más salir de los chiqueros.




Lo recibió bastante bien a la verónica el de Chiclana de la Frontera, mientras que el burel de José Escolar embestía con nobleza y humillación en el capote, aunque con mucha orientación y casta.





En varas, Francisco Montero tuvo cierto sentido de la lidia y se preocupó por la suerte de varas, dejando de largo al Albaserrada para el tercer encuentro. En el primer encuentro, Caprichoso metió bien la cara en el peto del caballazo de Israel de Pedro, y Juan Antonio Agudo "Titi", de verde y oro, picó muy bien, sin barrenar ni tapar la salida, dejando la puya para que el toro se castigara solo. No obstante, clavó trasera la puya.



En la segunda entrada, Caprichoso se emplea de nuevo decentemente en el caballo, y Titi Agudo cita bien al de José Escolar alzando la vara y haciendo sonar el estribo, además de ofrecer el pecho del jaco, dejando un puyazo en el que esta vez si barrenó de más que también cayó trasero.



En la tercera entrada, Francisco Montero coloca en largo al de José Escolar, dejándolo en la puerta de toriles, ¡gracias, maestro!, y pese a que Titi Agudo cita ofreciendo el pecho, alzando la vara y haciendo sonar el estribo, Caprichoso es tardo en el cite y avanza lentamente hacia el peto, para luego embestir de forma aceptable en la pelea con el jaco. El mayoral de Raso de Portillo dejó un puyazo trasero aunque haciendo las cosas bien, sin tapar la salida ni barrenar indiscriminadamente. Al menos, Juan Antonio Agudo "Titi" cerró el apartado de la suerte de varas con oficio y haciendo las cosas bien respecto al resto de varilargueros.





En banderillas, buena brega de Filipe Gravito y de lujo Francisco Javier Crespo, de azul rey y plata, y Francisco Javier Tornay con los rehiletes, siendo merecidamente ovacionados al finalizar el segundo tercio. Francisco Montero aprovechó para brindar a los subalternos de su cuadrilla, en un brindis más teatral que importante. Mostró cierto dolor en banderillas el Albaserrada, aunque esto no perjudicaría a la postre el desarrollo del último tramo de la lidia.




En la muleta, el toro de José Escolar, pese a que iba hacia atrás por el dolor mostrado en banderillas, tuvo nobleza, casta, humillación y sentido, además de que era repetidor. Al de Chiclana de la Frontera le había tocado la lotería. Este era un toro para pegarle tres tandas buenas e ir a entrar a matar, pero alargó de forma exagerada la faena de muleta y dejó salvo algún pase destacable muchos muletazos que no se acoplaron a la buena embestida de Caprichoso.







A la hora de entrar a matar, ya le había sonado un aviso, y alargó de forma excesiva la suerte suprema pinchando en numerosas ocasiones, pese a que el gaditano se encomendara a su madre mientras se perfilaba a entrar a matar. Le sonó el segundo aviso, y casi el tercero cuando iba a descabellar con el estoque de cruceta. Mandó al desagüe una oportunidad para tocar pelo debido al largo e irregular trasteo de muleta y la nefasta ejecución de la suerte suprema, pues una oreja habría cortado por el buen trabajo de su cuadrilla en la lidia. Al final, descabelló a la primera, y se le dio una vuelta al ruedo que me pareció un poco exagerada al toro de José Escolar, pues pese a sus buenas embestidas y el notable empleo que tuvo en varas, fue muy tardo en los cites del primer tercio y mostró ese extraño comportamiento en banderillas. Buen toro fue, pero creo que el pañuelo azul fue una decisión bastante descabellada por parte del palco presidencial.







En definitiva, podría haber sido un desafío ganadero muy interesante si se hubieran hecho las cosas bien en el primer tercio y no se hubieran masacrado a los toros en el caballo. Los de Prieto de la Cal, pese a su decepcionante pelea en varas, fueron desafiantes, con genio, fiereza y sentido de la orientación, teniendo siempre malas ideas y siendo bastante disfrutables pese a que los espadas estuvieron muy por debajo de ellos, y los de José Escolar, aunque tuvieron más buenas ideas que los Veraguas de Hacienda La Ruiza, también fueron bastante disfrutables en el último tercio, y Caprichoso fue uno de los mejores toros que ha lidiado la divisa abulense en esta temporada, aunque la vuelta al ruedo me pareció ciertamente exagerada. ¿Qué hubiera pasado si esta corrida se hubiese lidiado en Céret, Vic, Orthez, o en la Feria del Aficionado que organiza el Club Taurino 3 Puyazos en San Agustín del Guadalix? Seguro que otro gallo cantaría. En resumen, buen sabor de boca con los toros pese a estar decepcionado las regulares peleas que hicieron en varas, y muy cabreado con la absoluta falta de oficio y afición mostrada por los espadas y sus cuadrillas, especialmente con Pepe Moral, aunque se salvan de la hoguera Juan Antonio Agudo "Titi", Tornay, Filipe Gravito, Raúl Cervantes, Francisco Javier Crespo, y Francisco Montero.


Saludos desde Ronda, y como decía el célebre ganadero Don Victorino Martín Andrés: "Si se cae el Toro, se cae la Fiesta".

                                     Escribe Raúl.

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